domingo, 23 de noviembre de 2008

Ven a conocer Sant Pol de Mar

Sant Pol de Mar, pueblo de casi cinco mil habitantes situado en la zona septentrional de la comarca del Maresme (Barcelona).
La onda expansiva de la metrópoli barcelonesa, como un alud lento pero constante ha llegado hasta estas latitudes invadiéndolo todo. Todavía quedan pueblos con núcleos diferenciados aunque no dejo de pensar en “planeta ciudad” de Star Wars.
Al inicio del curso nos abandona el aluvión de veraneantes, quizás no tan ruidosos como en los pueblos vecinos, que durante los meses estivales transforma nuestras calles y playas con sus toallas, sombrillas, flotadores y demás complementos, cubriendo todo con un manto de color tutifruti.


El diecisiete de noviembre gracias a San Acisclo y Santa Victoria, patrones de Sant Iscle de Vallalta, me correspondió un inesperado día festivo local. Todos marcharon a sus ocupaciones y me quedé saboreando el sol otoñal que entraba a raudales por la ventana de la habitación. Esta soledad inesperada me dio alas con las que me dirigí hacia la playa. Olía a mar.
Había algún que otro paseante, los más de ellos en clara edad de jubilación, incluso había gente con ropa deportiva corriendo, tendrían prisa. Uní mis pies a las huellas de las gaviotas y alargué mi caminar con paso tranquilo hasta casi tocar la vecina Calella.

La roca de los cormoranes

La playa de Calella

Tras una fugaz mirada a la larga playa que se extiende ininterrumpida hasta la desembocadura del Tordera me acerqué al faro. No sé porque me atraen los faros, quizás el mensaje de la tranquilidad del puerto seguro o el dar luz a navegantes que se debaten en medio del temporal. O su concisa y eficaz manera de comunicar.
Más arriba me encontré con las “Torretes”, ruinas de un telégrafo óptico que funcionó un corto periodo de tiempo.

Había más gente de fiesta


Faro de Calella

Les Torretes de Calella


Nuevamente en casa me introduje en la claridad de la estancia iluminada y cálida. Al sentarme mi cuerpo se aflojó y disfruté del cansancio envuelto en la brisa del mar que llenaba mis pulmones.
Mis pocas horas de soledad/libertad tocaban a su fin, pronto llegarían, comeríamos, veríamos la tele, iríamos a hacer la compra, a jugar a basquet, a hablar en inglés, a clase de música y de tenis, a...

Nota, para conocer paisajes del interior, bosques y montañas visita elebike

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