Cuánta caspa Dios mio!

Se trata de ellas, Ana y Esperanza; Esperanza y Ana. Monta tanto, tanto monta. En los noticiarios casi sólo se ha hablado de sus iguales vestimentas incluidas botas y peinados.


Era tan abrumador el cúmulo de detalles que desgranaban en la televisión que casi ni te enterabas de que están muy a favor de un super macro mega casino que como creará nosécuantos puestos de trabajo y aportará nosecuantosyparaquienes millones de euros pues que no pasa nada si se ha de crear una especie de isla legislativa en el centro de la España una e indivisible (salvo por la pasta). En este espacio no habrá que pagar a la seguridad social, ni serán válidos los convenios colectivos. Tampoco valdrá la ley de extranjeria, no se pagarán impuestos y el gobierno autónomo avalará un megapréstamo. Por supuesto que al casino podrán entrar niños y ludópatas (no sé si el ludópata es niño si también podrá hacerlo) y se podrá blanquear dinero.
Menos mal que Aguirre ha puesto una línea roja: sus principios y valores...
Lo primero que he hecho al ver la notícia ha sido mirar la fecha y ¡no!, ¡no era el 28 de diciembre! De los nervios casi me pongo a fumar después de tantos años, total si recaigo siempre podré ir a echarme unos pitillos en el megacasino ya que será también una isla de humo, el único espacio público español donde se podrá fumar.
¡Cuánta caspa, Dios mio!

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