viernes, 23 de septiembre de 2011

Hay perro

Al llegar a Asturias el paisaje impacta: igual los ríos y montañas del interior como la fuerza de su litoral. Naturaleza desbordante en bosques, riberas y costas así como en su clima de contrastes cuya luz puso en jaque a Sorolla, pintor del Mediterráneo.
Mayor impacto produce la personalidad de la gente asturiana. En cada uno de ellos adivinas esa identidad tan definida de pertenencia a un pueblo en el que historia y tradición están en el día a día. Yo definiría a este pueblo como adulto y maduro en el que “a buen entendedor pocas palabras bastan”. Esto se ejemplifica con el siguiente anuncio:


En otras latitudes la información de la existencia de perro peligroso viene siempre precedida de “CUIDADO”. Es un mensaje de los que decimos a los niños: ¡nene!, ¡ten cuidado y no metas los dedos en el enchufe!, o ¡cuida que el perro te morderá!
En cambio a la gente asturiana basta con decirles: Hay perro. El que ha puesto el cartel da por sentado que el que lo lea ya sabrá qué hacer.

Otras cosas vimos aquel día en nuestra visita a Cudillero pero ya hablaremos del curadillo otro día.

domingo, 4 de septiembre de 2011

El Catalán sólo es una lengua

Saben aquel que dice...

Va uno por la calle y en un portal ve un cartel que pone “Se enseña el búlgaro, primero D”. Sube y resulta que... ¡solo era un idioma!

No soy catalán pero ya hace diecinueve años que vivo en Cataluña. Jamás he tenido ningún problema con la lengua ni castellana ni catalana. Bueno, sí, tengo bastante lío con la ortografía porque es muy diferente, incluso opuesta en ambas lenguas. Por ejemplo el había de toda la vida con b resulta que en catalán se escribe havia.

Recién llegado afiné mi oído desde el primer día y con cierta rapidez comencé ha ir pillando lo fundamental del idioma. Lo que más cuesta al principio son ¡las verduras! Que no se parecen en nada; por ejemplo zanahoria – pastenaga, lechuga – enciam, y resulta que una cansalada es panceta...

Mis hijos se educan en el sistema público catalán y desde siempre han recibido sus clases utilizando el catalán como vehículo comunicativo. Además tienen la asignatura de català y de castellano. Lo cierto es que en sintaxis las dos asignaturas son un complemento mutuo ya que aquello del sujeto, verbo y predicado sirve igual en las dos. Cuando visitan o chatean con sus primos aragoneses no detecto especiales diferencias en sus patadas al diccionario: wns k tal?.

En la zona donde vivo no he conocido ningún problema lingüístico entre los compañeros de mis hijos ya que el sistema funciona con una naturalidad y normalidad apabullantes.

Me sorprendo cuando voy de visita a ver a la familia y escucho cosas como: Oye!, y a tus hijos en que les hablan en la escuela?, toma pues en catalán, ¡pobrecicos!

Ahora resulta que un alto tribunal dice que se ha de hacer la enseñanza utilizando las dos lenguas como vehiculares... está claro que son ganas de crear problemas donde no los hay. La altura del tribunal debe de ser mucha ya que le impide observar la realidad. No entiendo cómo gente tan sesuda se dedica a pensar chorradas. Porque cómo se ha de hacer esto?, recuerdo un programa del Miki Moto en el que un profesor daba una clase bilingüe: ¡alternaba una palabra castellana con otra catalana!





Respeto todas las ideas, aunque no puedo entender que a alguien le moleste que a sus hijos se les enseñe en catalán, a estas personas les digo: el catalán sólo es una lengua.

Ciertamente una lengua es mucho ya que es una herramienta de comunicación y de integración en la comunidad en la que vivimos.

Justo Molinero, al igual que yo inmigrante en Cataluña, lo expresa de una manera rotunda: recién llegado a esta tierra quería que se le hablara en catalán y cuando alguno, al verlo andaluz, se le dirigía en castellano le decía: ¡eh!, ¿qué pasa?, ¿es que me quieres marginar?

Decía Pío XI que el comunismo era intrínsecamente perverso. Hoy hay quien piensa lo mismo de todo lo catalán... ¡que se lo hagan mirar!