lunes, 1 de junio de 2009

Dedicado a...

Jardines del Generalife

Valle de Ordesa

Chipiona

viernes, 22 de mayo de 2009

Sait saneub


Nota (25/02/10): en este blog cerrado sabáticamente venía observando un fondo de visitas constantes que hasta hoy no terminaba de entender. En la consulta que acabo de hacer a Google Analytics observo que la página más visitada, por encima de la raíz, era esta que se titulaba "tías buenas". Así que he decidido, para no defraudar a los pobres que buscando tias buenas se encuentran con este post, cambiarle el título.

Yo ya sabía que había tías buenas. Lo que no se me había ocurrido pensar es que también había tíos buenos. Estábamos mirando las fotos (blanco y negro) del campo de trabajo del verano (CCOO: compañeros constructores), sostenía en mi mano una en la que yo parecía caminar sobre las aguas del Tormes a su paso por el Barco de Ávila. Estaba radiante, en bañador, con mis 17 añitos sonriendo en mi cara, todos los músculos en tensión manteniendo el equilibrio sobre aquella piedra. Entonces Maite comentó ¡qué bueno está Jerónimo!. Se refería a aquella imagen recortada por el borde de la instantánea de la que sólo podía apreciarse una ínfima parte de cara. ¿Jerónimo está bueno?, acerté a balbucear. Los murmullos aprobatorios de todas confirmaron lo que ya intuía: ¡yo no era un tío bueno!. Fue uno de esos momentos en los que la vida enseña a los que escuchan y yo escuché.

He de confesar que en mi vida ha habido alguna tía buena, como aquella, no sé de donde salió, creo que su prima conocía a un amigo de un compañero mío y aterrizó delante de mis narices. Cuando salió de aquel destartalado 850 que conducía todo se puso a cámara lenta, sus rizos rubios se plegaron y desplegaron infinitas veces como muelles animados por el leve giro de cabeza con el que apartaba el mechón que insistentemente caía sobre su cara. Solo veía sus labios. ¡No! sus ojos. ¡No! su bamboleo al caminar hacia mí. Quizás vi mas cosas, no recuerdo, antes de que me plantara un beso en cada mejilla. Simpática, cariñosa, me comentó la injusticia que habían cometido con ella suspendiéndola por decimoquinta vez de quirúrgica uno.
-Es que, sabes, creo que el profesor me tiene manía-
Supuse que debía influir también el hecho de que ni siquiera había comprado el libro y en las contadas ocasiones en las que había ido a clase no había tomado ni un apunte. Rápidamente me ofrecí a dejarle el mío, más concretamente el de mi hermano porque yo estudiaba con la otra cátedra y usábamos otros textos. Quedamos al día siguiente, en la cafetería, la invité a sentarse y tomar un café pero la prisa por empezar a estudiar la tenía super impaciente. Así que quedamos en que 3 semanas después, cuando hiciera el examen volveríamos a vernos y me devolvería el libro.
No volví a verlos, ni al libro ni a ella. No llegué a saber su nombre ni quien era su prima o el amigo de mi compañero. Unos meses más tarde mi hermano necesitaba consultar algo y no encontraba un libro de quirúrgica. Negué haberlo visto nunca. ¿Para qué querrá éste ahora el libro si ya aprobó el año pasado?


Hubo otra, esta vez morena, no recuerdo más de ella. Todo empezó en las fiestas del pueblo. Se trataba de unos festejos muy completos: Baile y vacas. Por descontado que misas y procesiones a la Santa y Santo patrones. Aquella vez Agustín, mi mejor amigo, el que me quitaba todas las novias, no consiguió triunfar con ella porque desde el primer momento había quedado prendada de mí, de mi inteligencia, de mi bondad, de mi sentido del humor, de mis buenos modales. En resumen ¡yo era la persona más interesante que había conocido jamás! Bailamos lo suelto y lo agarrao, todo hasta la konga. Al acabar la verbena nos despedimos inundados de deseo. Era una lástima que sólo pudiera quedarse esa noche en casa de su prima. Por eso me hizo prometer que a la semana siguiente nos veríamos en la ciudad. Concretamos la cita e intercambiamos nuestros números de teléfono.
Aquellos días transcurrieron lentos inundados de fantasías interrumpidas por interludios de lucidez en los que me decía que aquello no podía ser verdad. Llegado el momento allá estaba yo plantado, esperando en aquella esquina. Ciertamente era una chica impuntual por lo que comencé a pasear por la acera, incluso me senté un rato en un banco de la plaza cercana desde podía vigilar su llegada. Mi corazón se fue desinflando a medida que el tiempo pasaba. Finalmente, ya caía la tarde de aquel caluroso día de agosto, busqué una cabina (en aquellos tiempos el inventor de los móviles debía vestir todavía pañales) y tras un rato de dudas marqué su número.
- Sí, diga.
- ¿María? ¿Eres tú?
- Sí ¿quién eres?
- Habíamos quedado, ¿no recuerdas?
- ....
- Nos conocimos el otro día en aquel baile.
La tía apenas se acordaba de mí y ¡solo habían pasado 10 días!
Volví a recordar: ¡no eres un tío bueno!. ¿Qué te pensabas?
Jamás entendí que pudo pasar. Quizás consulte el caso con Iker Jiménez para que me lo explique.

Hubo una vez en que casi estuve a punto de ligar de verdad con una auténtica tía buena. No diré que Félix fuera un pesado sino mas bien exhaustivo, reiterativo, insistente. Llevaba más de una semana intentando convencerme de que yo tenía posibilidades con ella. Yo le rogaba, le imploraba que callara de una vez pero no había manera. Todas las conversaciones acababan en el mismo punto. Cada vez me resistía menos a sus diatribas porque la verdad es que ella era una preciosidad. Todos nos conocíamos ya que el pueblo no tenía más de mil habitantes y aunque ella era un año mayor que yo e íbamos en cuadrillas diferentes manteníamos una relación fluida. Pero nada de eso valía para infundirme valor cuando finalmente me decidí y la saqué a bailar. Era el primer baile del primer día de las fiestas de aquel año. Todos los bailes de todos los días fueron nuestros. Recuerdo su risa contagiosa, su naturalidad, los apretones furtivos (una fila de sillas llena de madres vigilantes) pasiones contenidas. Es curioso que de aquellos días felices solo guarde un recuerdo difuso. No sé que pasó pero todo acabó, quizás influyó el hecho de que unos pocos meses atrás se había hecho añicos el amor de mi vida. Pero eso ya es otra historia.

lunes, 18 de mayo de 2009

Todos en bici!

Vivir en una zona como el Maresme (Barcelona) te permite ir a la playa, hacer vela, pescar,… y disfrutar también de la montaña. Para esto es ideal la bici de montaña, nada más salir de casa el camino enseguida entra en el bosque de pinos, encinas y algarrobos. También alcornoques, madroños, avellanos, castaños, setas, flores,… hasta higos chumbos. Es frecuente ver ardillas, rastros de jabalí, conejos, tórtolas, pájaros de todas las clases. También sé que hay escorpiones y víboras aunque, en todos los años que llevo aquí, no he visto ninguna alimaña. He de confesar que sí me he encontrado con alguno al que le había picado.
A lo que iba, la bici es una herramienta perfecta para disfrutar del entorno y de uno mismo porque cuando llevas un par de días saliendo enseguida te encuentras a tono y tus resoplidos en las cuestas son cada vez menores y el piñón se va haciendo más pequeño a medida que tus piernas se vuelven más fuertes. Los beneficios del ejercicio son inmediatos: cuando mueves el esqueleto, los pulmones, el corazón, sudas,… tus neuras (el que esté libre que tire la primera piedra) se diluyen en la brisa de la tarde y se funden con las largas sombras de los árboles que jalonan el camino. El caso es que cuando llegas a casa todo te parece de color de rosa, o verde o azul y es que ¡realmente lo es!
Os invito a que aparquéis los resquicios de pereza y salgáis a caminar, bicicletear, nadar,…
Este es el resultado
...

Corriol de Ca l'Estol y Sot de Siulas from pedrosubias on Vimeo.


...

domingo, 10 de mayo de 2009

Concert in la minor. Boismortier

El día dels racons de música, en Arenys, además de la banda también hicimos un concierto barroco (se trata de un registro un pelín diferente). La cámara, por falta de pila y alargo, hubo de colocarse detrás de los "artistas". Este post lo considero como mera función de archivo. 
En cualquier caso ¡ahí queda eso!

miércoles, 6 de mayo de 2009

El miedo según Galdeano

Mi amigo Senen acaba de enviarme este vídeo sobre el miedo y me ha hecho pensar...



Al final todos nuestros miedos son uno solo: miedo a...

domingo, 3 de mayo de 2009

Amapola

خشخاش
Мак
罂粟
mak
mák
valmue
papaver
poppy
unikko
pavot
Mohn
παπαρούνα
papavero
ケシ
양귀비
maku
papoula
мак

amapola





Casi no te vi hace unos días,
asomabas tímida
por la soledad de ser primera.
Ayer tu estallido rojo
lo inundó todo.

Me embriaga tu color
y no tus pócimas
adormidera.



miércoles, 29 de abril de 2009

¿De dónde venimos...?

... ¿adónde vamos? y ¿qué hacemos aquí?, son las tres preguntas básicas que eminentes filósofos, teólogos y demás gente de mal vivir han intentado responder desde que el hombre es hombre. El interés por estas cuestiones afecta de pleno al común de mortales sin que para ello necesitemos de aquellos títulos intelectuales. No existe una respuesta demostrable ni científica a ninguna de las tres preguntas, tampoco el raciocinio nos permite deducciones definitivas. Los mismos argumentos que llevan a demostrar la existencia de Dios (véase las cinco vías de Santo Tomás de Aquino) pueden demostrar lo contrario.

De entrada las tres preguntas inquietan, especialmente la que afecta a lo de morirse. Tanto es así que desde la noche de los tiempos se han buscado respuestas en la magia y en la religión. El saber que el morir es el principio de una nueva vida, a ser posible en el cielo, es un bálsamo para la angustia de pensar en nuestro final. Hay quien se rebela y niega la mayor diciendo que todo esto es una patraña y que Dios es un invento de beatos y meapilas para joder al prójimo. Luego les da la nausea del ser y se ponen insoportables. También están los agnósticos o pasotas del tema que no necesitan respuesta alguna para vivir.

Descartes dijo “a ver si nos organizamos” y, dudando de todo lo que le habían enseñado, sentó una primera base: “cogito ergo sum” (pienso, luego existo).

En resumen: ¡volvemos al principio!, estamos seguros de existir pero seguimos sin saber de dónde venimos ni adónde vamos y por ende ¿qué pintamos aquí?

Por mi trabajo tengo mucha relación con gente mayor a la que me gusta escuchar y he observado cómo en una gran mayoría de casos las personas destilan el conocimiento de todo lo que han ido viviendo llegando a ser auténticas enciclopedias de la vida. Un aspecto común de este destilado es la TOLERANCIA, incluso en personas profundamente religiosas y conservadoras.

No discutiré con quien me diga que algunos abuelos se convierten en caricaturas de lo que fueron. También están aquellos a los que la demencia les roba el alma en vida, pero salvando estas excepciones he observado las conclusiones de diferentes personas mayores en su paso terrestre y expongo a continuación interpretaciones mías de explicaciones no explícitas de ellas y ellos. Por discreción no diré algunos nombres pero todos los enunciados vitales tienen cara, no hay ninguno inventado. No sé que piensan o pensaban de los orígenes y destinos pero sí que intuyo sus respuestas al ¿qué hacemos aquí?

La vida es trabajo:
Él ya tiene 89 años, siempre mide todo lo que le pasa en unidades de trabajo. Cuando se pone enfermo no piensa en cuánto ha sufrido sino en cuantos días ha estado dedicado a curarse. Le veo trabajando sin descanso desde que era un niño. Es una persona fiable que nunca dejará nada por acabar. Ahora que su cuerpo y mente claudican y desde hace un tiempo casi nada puede hacer arrasado por los achaques, se está dejando apagar suavemente ¡para no dar faena a los demás!

La vida es fortaleza y sensibilidad:
Él era mi tío Isidro, cuando murió a los 91 años había superado duras pruebas en esta vida gracias a su fortaleza y principios. Como cuando a finales de la república se enfrentó a un piquete de huelga que no le dejaba abrevar las mulas. El cabecilla anarquista reconvertido a falangista en la guerra civil fue el causante de muchas desgracias en nuestra casa en la que todos pertenecían a la agrupación republicana del pueblo. Ya tenía más de sesenta cuando un buen día se sacó el caliqueño de la boca (siempre lo llevaba, encendido o apagado) y dijo “No puedo alentar, ya no fumo más” tiró el desigual cigarro y jamás volvió a fumar. Cuando alguien le preguntaba que cómo había conseguido dejar el tabaco, respondía con intensidad “los hombres de verdad sólo tienen una palabra” Bajo su rudeza escondía una gran paciencia y cariño con nosotros cuando nos llevaba en su carro o nos enseñaba labores del campo haciendo ver que perdía los nervios y que no teníamos remedio: ¡más valía que nos dedicáramos a estudiar!

La vida está en la naturaleza.
A ella, de 84 años, la encontrarás en el bosque de buena mañana, es la campeona de los bolets (setas), sabe donde hay espárragos silvestres, castañas, moras, madroños… es una hada que se funde con el frescor del aire y la humedad de la hojarasca. Conoce el palpitar de las estaciones, los rincones secretos y su sencillez es sobrecogedora. Me explica que siendo una niña al salir de la escuela había de llevar la comida a su padre que trabajaba en el campo y con el resto de los niños corrían entre bosques en aquella época siempre limpios porque se utilizaba hasta la última rama. Ahora cuando sus hijos preocupados le dicen que algún día puede caerse contesta, tranquila, que es más fácil que se caiga en el suelo embaldosado de su casa que en la seguridad de sus pies en la tierra del bosque…
También unido a la naturaleza está él, “pagès” de 84 años; sabe cuando se ha de plantar cada hortaliza y cómo crece, si le afecta el hielo, o el viento; si la agostará el sol, qué orientación es la idónea. Se le hace la boca agua cuando habla de sus judías “del ganxet” o de los huevos que cada día recoge en el gallinero. Sabe que esa hierba cura los cólicos de las criaturas y que aquella deshace las piedras de riñón. Conoce el lenguaje de las nubes, sabe si lloverá, hará frío o calor. Cuando va al huerto ni siquiera le duelen las rodillas.

La vida es conquistar la independencia
Ella siempre ha ido a la suya, ni quiso casarse cuando tuvo ocasión. A los 82 años su rebeldía es más intensa incluso que en la juventud y es la energía que la mantiene viva aunque ahora le cuesta esfuerzo cada bocanada de aire. Prisionera de su corazón que no le permite caminar más allá del final de la calle rehuye a los médicos y a las medicinas. ¡Todo un carácter!
Con él me había cruzado muchas veces, siempre en su bicicleta, pero hace pocos meses que nos conocemos. Casi ermitaño, vive lejos, en el bosque, rodeado de su pequeño huerto. Allí es autosuficiente. Pero no vayáis a pensar que su carácter sea huraño y que evite el contacto con otros. Al contrario, pocas personas encontrarás tan correctas como él. Su conversación es nítida y directa sin una palabra de más ni de menos.

La vida es el camino
Estoy hablando literalmente. No sé si pasa en otros lugares, pero en el pueblo hay un grupo de mujeres, menudas, que más de la mitad del día están caminando. La compra, ir de visita, ir al campo y cuando la actividad del día se acaba ¡a dar un paseo! Fueron muriendo, ninguna por debajo de los noventa. Hoy solo queda ella que a sus 85 años recorre varias veces al día el trayecto entre su casa y el pueblo. Su vida transcurre en el camino con alguna parada, en su casa, en la tienda,… El caminar es su alegría, es su vida.

La vida es magia interior.
A sus 82, el relato de su vida pasa por cómo ha sentido cada acontecimiento en su interior. Sus angustias, dolores, alegrías, preocupaciones se manifiestan a través de sentimientos únicos e intransferibles. Si se toma una pastilla nota cada paso de la sustancia química por los entresijos de su cuerpo y de si se apodera el frío de su ser o si la comida fortalece su ánimo. Ella se proyecta hacia la casa que adquiere vida a su paso, cada rincón, cada objeto le pertenece, porque es ella misma. Mi descripción es confusa porque su compañía se puede sentir pero no explicar.

La vida es una dirección hacia delante.
Son hermanas, de 91 y 92, y nada las para ya que su misión, casi obsesión, es vivir hacia delante. Hoy parecen haberse derrumbado y mañana ya están nuevamente dispuestas a la marcha. Impresiona su determinación natural, no meditada, ante el día a día; sus casas, cada una en la suya, huelen a limpio y están cuidadas y ordenadas, por supuesto que no admiten que nadie vaya a ayudarlas. A duras penas consintieron en la tele-alarma y para de contar. Ni que decir que van como un pincel (una es más presumida que la otra), blusas floreadas y de plancha impecable, faldas lisas de colores claros y pelu semanal. Su cara con facilidad se ilumina con la risa que espanta todos los males.

La vida son los amigos
El otro día le entrevistaban por la tele y a la pregunta de cómo le gustaría que le recordasen, Francisco González Ledesma, de 82 años, respondió: “querría que me recordasen por ser una persona con buenos amigos”. Periodista toda su vida hasta que lo jubilaron, siguió escribiendo novelas policíacas protagonizadas por el comisario Ricardo Méndez; ahora ha presentado la última “No hay que morir dos veces”. Estas personas no necesitan de un análisis intelectual para entender la vida ya que ésta viene explicada por su relación con los demás.
En el curso de la entrevista comentó el caso de un amigo de profesión que estuvo a punto de palmarla y al que le preguntó ¿viste el túnel con la luz blanca? y ¿qué sentiste? A lo que el otro contestó: curiosidad. ¡¡¡Periodista hasta el final!!!

Veo la vida pasar con serenidad.
Recuerdo su mirada plácidamente intensa y media sonrisa siempre instalada en su cara. Su expresión no necesitaba de la ayuda de la palabra para hacerse entender. Cuando el momento lo permitía su conversación era intensa., ajena a la banalidad, y su sonrisa se revelaba un punto escéptica. Sentado en un banco del andén, frente a la playa, saboreaba el sol de la tarde mientras pasaban gentes y trenes. Muchos se paraban a hacer la “charradeta” o descansar del paseo, así que era raro verlo solo. También lo podías encontrar en la puerta de su casa, bajo el arco de piedra, hasta que las fuerzas inmobiliarias lo sacaron y lo llevaron a un sitio comodísimo, monísimo y limpísimo donde estaría muy bien cuidado. No podía ser que un viejo ocupara una casa vieja que se podía convertir en un puñado de pisos y apartamentos nuevos (todavía quedaba lejos la crisis). Supe de él a través de su amigo del alma hasta que murió el mensajero. Así que no sé si sigue sentado compartiendo su serenidad con algún abuelo medio demenciado de la residencia.
De mayor me gustaría ser como él.



Todos ellos son testimonio de vidas vividas como mejor han sabido y ninguno me ha dicho a dónde vamos aunque yo lo he adivinado.

Viene a mi memoria un recién recordado poema de Dámaso Alonso (Mujer con alcuza):

Oh sí, la conozco.
Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren,
en un tren muy largo;
ha viajado durante muchos días
y durante muchas noches

¡Oh!:
noches y días,
días y noches,
noches y días,
días y noches,
y muchos, muchos días,
y muchas, muchas noches.

domingo, 26 de abril de 2009

Así suena la banda

Este viernes pasado la escuela de música de Arenys de Mar, en colaboración con el Ayuntamiento prepararon una actividad muy chula: "Racons de música". Durante la tarde, en diferentes lugares del pueblo se hicieron diferentes "pequeños" conciertos: percussió al pati, la banda a l'entorn de l'edifici Xifré, combo a la plaça de la mina i clàssica al museu de mineralogia.

Aprovecho la ocasión para enseñaros cómo sonamos los de la banda.


A disfrutarlo.

lunes, 20 de abril de 2009

Cometas y soles espléndidos

Siguiendo la recomendación de Elena (perdida entre libros) fui a comprar el libro de “Mil soles espléndidos” y en la librería encontré la primera novela de su autor, Khaled Hosseini “Cometas en el cielo”. Sabía que sus recomendaciones no fallaban nunca así que decidí comprar los dos. Los títulos tan sugerentes y las portadas también ayudaron en la decisión.


Y leí cometas... historia que, sin conocer al autor salvo por lo que dice la contraportada, parece que tiene mucho de autobiográfica. En ella se narra la relación de dos niños, después muchachos y finalmente hombres maduros en el Afganistán convulso de los últimos años. Ya en este primer relato Hosseini profundiza más en los sentimientos que en los propios hechos. Acabé la lectura emocionado y con la conciencia de haber disfrutado de una novela que seguro que a nadie deja indiferente. No explicaré más ya que hasta se hizo en 2007 una película (que tengo pendiente de ver)


Demoré unas semanas la lectura de mil soles creyendo que una vez disfrutado del descubrimiento de un autor de carácter su segunda obra ya no me sorprendería. En esta semana de vacaciones santas me di de bruces con ella. Mas que con ella con ellas: Mariam y Laila, las dos mujeres que ponen cara al sufrimiento de miles de familias atrapadas entre señores de la guerra, soviéticos, talibanes y costumbres ancestrales reavivadas por el integrismo. El fuego cruzado de francotiradores y misiles mata a miles de personas, destroza hogares y provoca el hambre de familias que se quedan sin medios de subsistencia y forzadas a la huida hacia los campos de refugiados de Pakistán.
No entraré en detalles del relato de estas dos mujeres que tiene bastantes pasajes duros, excesivamente duros. Lo único que quiero transmitir son mis emociones. A pesar de que han pasado ya unos días desde que lo terminé todavía se me hace un nudo en la garganta cada vez que me acuerdo de algún pasaje. Curiosamente no me ha producido miedo o inquietud como otras obras más tétricas (por ejemplo aquella peli de “No sin mi hija”) quizás por la gran decisión que muestran en todo momento Laila y Mariam. Lo que sí transmite la obra es dolor, rabia e impotencia. Y también el amor que se tienen estas dos mujeres que son compañeras en este terrible viaje vital que transcurre entre las cuatro paredes de su casa. También conmueve la facilidad del sacrificio por el otro, incluso con la vida.
Es una amalgama de sentimientos, todos ellos intensos, que me han conmovido y que me han cambiado.

Sólo me queda sumarme al ruego del autor en el epílogo: para cooperar, o simplemente para obtener más información sobre ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), su trabajo o el drama de los refugiados en general por favor, visitad: http://www.unrefugees.org/ ó http://www.acnur.org/.

El enlace directo para colaborar es http://www.eacnur.org/haztesocio/formulario.htm


Gracias.

domingo, 19 de abril de 2009

Marxa de la Vallalta y un poco de footearth




Ya se ha anunciado el recorrido de la marcha BTT de este año con salida y llegada en Sant Pol.
El "diseñador de rutas" Jordi es un entusiasta del "corriol" que puede traducirse como sendero. Así que, hasta que aguanten las piernas ya me veo yo trotando por medio de los bosques porque a pesar de que dice nivel medio-alto, no me la pienso perder.

Para más información: Marxa BTT de la Vallalta

Estos son los vídeos de presentación que estan geniales:







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Hoy hemos estrenado la bici de Javier y para ello qué mejor que subir a la Cruz de Canet. Para saber más detalles "técnicos" de la excursión podéis visitar eleBike.
He estado practicando lo de hacer panoramas uniendo fotos y he conseguido, por primera vez, uno de 360º en el camino de subida. Como son varias fotos he podido recuperar el resuello disimuladamente. Es una pena pero no puedo colocar el panorama en el post porque el programa de video no me lo permite (salen cosas raras).

Otra cosa que hemos practicado es lo de footearth y hemos conseguido las siguientes "pisadas" (sucesivas recuperaciones del aliento):





viernes, 17 de abril de 2009

Sun flower, estudio en el blog

Cuando comienzas a tocar un instrumento a la tierna edad a la que yo lo comencé, hace ahora 8 años, ya sabes que jamás llegarás a dominarlo y apenas conseguirás un atisbo de música. ¿Por qué sigo, pues, en la brecha? Sencillamente porque la música me fascina: es el arte más inmaterial y breve pero a la vez el más invocador de emociones.

La primera cosa para alucinar es la escritura de la música: el solfeo. Cuando lees una partitura entonando o con tu instrumento estás abriendo paso a unas notas, un ritmo, una expresividad,… que en muchas ocasiones no habías oído jamás y las estás reproduciendo tal y como el autor las encontró en su cabeza. No olvidemos que es un código universal que entienden todos (o la mayoría) de los músicos y aficionados del mundo independientemente de su origen, idioma o creencias.

Después está lo del instrumento de viento: resulta que el instrumento no es la flauta sino el conjunto de flauta y flautista. ¿Sabías que una misma flauta suena diferente según el flautista que la toca? y, al revés, ¿sabías que a un mismo flautista todas las flautas que toque tendrán sonoridades semejantes? Y es que de la misma forma que un violoncelo tiene una caja de resonancia el flautista hace de caja de resonancia de la flauta. A parte de estas curiosidades lo realmente guay de un instrumento como la travesera son aquellos días en los que consigues poner el cuerpo como Dios manda y el tocar la flauta se convierte en una prolongación de tu respiración, de tu soplo vital. Es cuando consigues un sonido lleno de matices y las notas no se te caen de octava y los dedos corren con la fuerza del imán atraídos por las llaves que han de cerrar y abrir y el caudal de aire conecta tus labios con la flauta. Lo de afinar ya sería otra cosa…

Otro día ya explicaré lo bien que nos lo pasamos en la banda.


Hace bastantes posts osé a titular uno como Concierto en el blog, era joven y prepotente, el de hoy sólo me he atrevido a titularlo “Estudio en el Blog”. Se trata de una pieza fácil, “Sun Flower”, del libro “One hundred and Twenty Three Duets” de Yusef Lateef. Tengo este libro hace años, lo compré por Internet en la web de Aebersold y lo utilizo como material de relax entre estudio y estudio (este año toca barroco).

Yusef Lateef, al que no tengo el gusto de conocer, es una persona polifacética: compositor, intérprete, artista, autor, educador y filósofo. ¡Ahí es nada! Ha tenido una presencia importante en el panorama musical internacional durante más de seis décadas llegando a ganar un Grammi. Es un virtuoso en un amplio espectro de instrumentos: saxo tenor, flauta, oboe, flauta de bambú, shanai, shofar, tártaro, sarewa, koto.

Espero que Lateef me perdone por lo que he hecho con una de sus piezas. También espero lo mismo de los que escuchéis lo que sigue a continuación:



Para dejaros con buen sabor de boca he encontrado lo siguiente en youtube, interpretado al saxo por el mismo Lateef. Es una grabación antigua, me hubiera gustado poner una de sus piezas más recientes con la flauta, pero le ha dado por lo de la música orgánica (intercultural y demás) y, la verdad, resulta bastante difícil de escuchar. Así que nos quedamos con lo clásico...



lunes, 13 de abril de 2009

Footearth: tus pies en la tierra


Footearth: nace un web curioso, una idea que seguro que nos enganchará a muchos.
Es una idea de mi hermano Luis, que ya colaboró una vez en este blog (déjala marchar) : se trata de una auténtica primicia ya que está funcionando en periodo de pruebas. 

Así pues los lectores de este blog podéis ser de los primeros en participar. Se trata de hacer fotos de la punta de nuestros pies y el suelo que les rodea. La primera sorpresa es que ninguna foto es igual y cuando vamos sumando imágenes el mosaico resultante es espectacular. Si os animáis a visitar la web no es necesario que esperéis a hacer un viaje exótico para empezar a participar ya que en vuestro entorno, me atrevería a decir que hasta sin salir de casa, seguro que encontraréis más de una idea. Las fotos no se cuelgan automáticamente ya que primero las valida el administrador (para evitar gamberradas) pero el proceso es rápido, al día siguiente vuestras imágenes aparecerán junto al resto.

Yo ya he colgado mis primeras fotos, ahi va una de ellas:


domingo, 12 de abril de 2009

El valle de Arán desde la ventana

Hoy más imágenes que palabras.

Especialmente de la gran nevada del valle de Arán que nos recluyó al calor de la lumbre.


Desde la ventana



Viella, capital del valle

El río Garona





Viaje de vuelta, pantano de Graus


Parque del agua: la conversión de la Expo de Zaragoza

martes, 31 de marzo de 2009

Día de lluvia

Descripciones

Desde la ventana
El agua cae con suavidad y resbala al otro lado del cristal.
Un escalofrío breve recorre mi espalda mientras observo, sentado con mis piernas bajo la manta, el verde húmedo del exterior.
La lluvia cala bajo mi piel invadiéndolo todo de nostalgia.
Me refugio en ese sentimiento dejando que me posea, que me acaricie.
Perdida la mirada, único destello en la quietud de mi ser.



Paseo en un día lluvioso
Camino bajo la fina lluvia de abril.
Me abrazo al abrigo que me corresponde con su calor; las gotas solo alcanzan a tocarme en la cara.
Renace el humo en la chimenea mezclando su olor al de la tierra mojada.
Pasos tranquilos sobre la tierra blanda y hierbas salpicando.
Mi cuerpo se encoge, las manos apretadas a los bolsillos.
Los pájaros dibujan sus vuelos a través de la lluvia, rápidos como queriendo llegar pronto para no mojarse.
El cielo gris se difumina en el horizonte haciéndose uno con el mar.


El riachuelo
El río seco vuelve a alegrarse con el sonido del agua.
Las hojas secas de su cauce emprenden su primer viaje marinero.
El insecto de caparazón rojo y negro se encarama a una piedra que sobresale del agua.
La pequeña rama flotante duda, se vuelve sobre si misma y continúa después su ondulante viaje.
La piedra lisa vuelve a brillar cuando el agua desvela sus colores.
Los álamos mueven sus ramas al compás del viento.
El puente de piedra observa alegre el paso del agua recordando caminantes pasados





Los dias de lluvia me mojo

viernes, 27 de marzo de 2009

Farinetas

Recuerdo la casa de mi abuela Maria, la casa de mi madre Aurora y la mía, todas la misma, en los tiempos en que el tío Isidro con su carro y su burro iba al campo y en el corral había gallinas, conejos, el cerdo e incluso, a veces, palomas y codornices. Una gran parte de los alimentos que comíamos se habían cultivado o criado en casa. Las hortalizas de la huerta, los higos, los alberges (albaricoques), los huevos, el pollo (me especialicé en algunas matanzas como ayudante de mi madre)... conocíamos bien lo que llegaba a nuestros platos. Ya, lejos de la posguerra, no se cocía el pan en casa y en las tiendas se encontraba casi de todo.

El progreso hizo imposible que lo escaso de nuestra tierra pudiera mantenernos por lo que nuestros caminos profesionales traspasaron los lindes agrícolas, los cultivos se limitaron al cereal y poco a poco se fue despoblando el corral; ahora es un jardín.

He perdido una gran parte de la cultura familiar: no sabría cultivar un huerto, ni criar unos conejos, ni hacer pan...

Cuando empujo el carro por los pasillos del supermercado sé que nadie de los que me rodean sobreviviría si un día se acabaran los suministros envueltos en celofán a los que estamos acostumbrados. Los días que pienso así llego a casa con una compra más voluminosa y la despensa abarrotada me lanza un mensaje tranquilizador: ¡hoy te has pasado! Y recuerdo aquellos platos que se hicieron antiguos: las tortas de masa, las farinetas, la fritada con caracoles (no me gustaba nada), la sangre de pollo frita con cebolla, el pastel de liebre, el mondongo, los orejones,...

He recuperado alguna de aquellas recetas y de vez en cuando en casa tenemos algún plato de aquellos de la abuela. A mí me saben a gloria y a mis hijos... también.

Os invito a farinetas:

Ingredientes:

Agua: 200 cc. por ración

Harina de maíz: 3 cucharadas soperas rasas por ración.

Pan para freír.

Aceite, sal y azúcar.

Elaboración:

Cortar el pan en trozos pequeños y freírlo. Reservar en un plato.

Disolver en la mitad del agua la harina de maíz con cuidado de que no se formen grumos.

Poner al fuego el resto del agua con la sal y cuando hierva añadir el agua con la harina y el aceite sobrante de freír los tostones de pan.

Cocer a fuego lento dando vueltas de vez en cuando para que no se pegue durante 30 mn. La consistencia ha de ser como una natilla.

Servir en platos hondos, añadir los tostones de pan frito y espolvorear de azúcar (a mi madre le gusta añadir también leche) Dejar que se enfríe un poco de forma que se haga un poco de costra... y ¡al ataque!


Por cierto, esta noche Albert me ha enviado esta foto hecha desde su terraza con el telescopio. Yo alucino

domingo, 22 de marzo de 2009

La primavera


Hace muchos años, no sé cuantos, que el primer día de la primavera aparecen pequeños ramos de flores silvestres anudados a la puerta de casa. A pesar de repetirse anualmente siempre nos causa sorpresa el descubrir el ramillete con la tarjeta de “benvinguda primavera”. Durante unos días repasamos quién puede ser el protagonista, tenemos varios posibles candidatos, y con el paso de los días se desvanecen nuestras dudas hasta el año siguiente. Creo que en el fondo deseamos que la aparición de las flores siga siendo una sorpresa e imaginar…





Hoy hemos inaugurado la primavera con una excursión en bici. No ha sido larga ya que tras el madrugón hemos conseguido salir más de las once. Tras el pistoletazo dado por el equinoccio la tierra ha sido invadida por un mar de pequeñas flores de todos los colores brotando entre las plantas que tapizan los márgenes de los caminos.



Las fresas cultivo característico de aquí, venido a menos

Can Llort es otro de los vórtices con alma de esta zona. No sé porqué pero siempre paramos aunque no estemos cansados. Agua, pipas, bromas… se está bien aquí es una sensación especial.

La cuesta hasta el “coll de l’era d’en Mora” es de las más suaves de la zona, no por ello dejan de quejarse nuestras piernas y de inflamarse nuestros pulmones (menos los de Pablo que me está diciendo que a él se le inflan, no se le inflaman). Al llegar arriba una constante en nuestros paseos: el mar. 


jueves, 19 de marzo de 2009

Adiós a Orion, llega la primavera

Sé que desde que el hombre fue hombre quedó fascinado por la inmensidad del cielo estrellado. Los astros, a medida que aumentaba su conocimiento, los sabía cada vez más lejanos, infinitamente lejanos según la escala humana. En los albores de nuestra historia proyectamos nuestros temores y nuestras creencias hacia esos puntos estelares que unidos por la imaginación formaron serpientes, ninfas, dragones, guerreros, dioses, héroes, animales…

Los astrónomos actuales nos preguntan cómo Venus puede ser el planeta del amor cuando sus extremas temperaturas desaconsejan cualquier luna de miel en su superficie. O porqué vemos un león en la constelación Leo cuando claramente se ve que es una plancha o un ratón.
Entendiendo todas estas razones pienso que si hay una constelación auténtica esa es Orión. Reto a cualquier científico a que me demuestre que esas estrellas no son otra cosa que el hijo de Hirieo, enorme gigante que podía andar por el fondo del mar manteniendo la cabeza y los hombros fuera del agua. Cazador infatigable que en el firmamento se encuentra junto a sus perros (Canis Mayor y Canis Minor) y la liebre. En eterna persecución de Mérope y las Pléyades.
Preside el cielo del invierno y se acerca el momento en el que se despedirá de nosotros hasta el otoño. Todavía la vemos cuando anochece al mirar hacia el sur (más o menos dependiendo de la hora) y pronto desaparece. Es fácil identificar las tres estrellas del cinturón en perfecta línea recta situadas sobre el ecuador celeste. Después arriba a la izquierda Betelgeuse (supergigante roja) y en el pie que queda a nuestra derecha la estrella de más magnitud de la constelación: Rigel. Si seguimos desde el otro pie hacia abajo descubriremos, en la oreja del canis mayor, a Sirius que es la estrella más brillante del firmamento.
Es mi constelación preferida y a la llegada del equinoccio me despido hasta el otoño próximo.
Cuando miro al cielo siempre lo hago a simple vista y es suficiente espectáculo. Pero un día tomé unos prismáticos y los enfoqué a la nebulosa Orión (cuerpo celeste bajo el cinturón de la constelación) y quedé maravillado porque con unos simples prismáticos alucinas. No te digo nada con el Hubble.
Y recordé al replicante Roy Batty (Blade Runner):

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia... es hora de morir"

Y el sol en su trayecto proyectado sobre la bóveda celeste, en el equinoccio, corta el ecuador celeste por el punto vernal, en el día que dura lo mismo que la noche, declarando inaugurada la primavera.

Os invito, cuando caiga la noche, a buscar a Orión, con el permiso de las farolas, y decidle adiós, cuando te volvamos a ver se estarán sofocando nuestras calenturas estivales y nos preparemos para cerrar el ciclo de la tierra.

Albert C.  tiene una web PLANISFERI en la que puedes encontrar muchas indicaciones sobre qué cosas mirar. Puedes empezar con las efemérides del mes.

¡Dejate abducir por el vacio sideral!

Telescopio Hubble: Nebulosa Orión

lunes, 16 de marzo de 2009

Ensayo sobre la lucidez. José Saramago


Acabo de leer esta novela escrita en 2004, en la que Saramago plantea la hipótesis de una sociedad madura que se manifiesta en unas elecciones votando masivamente en blanco. Este hecho inimaginable por casi nadie, fruto de la libertad y auténtica democracia, es interpretado por los gobernantes como una conspiración contra los pilares de la sociedad. Al adentrarnos en la historia se va viendo con detalle cada una de las reacciones del gobierno y cómo progresivamente el primer ministro va acumulando carteras ministeriales y poder. De esta forma contrasta el cada vez más dictatorial gobierno con una ciudad que faltándole policía y servicios públicos funciona apaciblemente y con un elevado grado de concordia entre sus ciudadanos. Esta descripción utópica se sitúa a una cierta distancia del lector hasta que llegamos a los últimos capítulos en los que toma una forma más corpórea.
Cuando hablamos de Saramago siempre se encuentra algún lector reticente con su prosa debido a su sistema peculiar de puntuación. A mí me parece una forma muy eficaz en los diálogos en los que el cambio de personaje se marca por una coma seguida de mayúscula. Leídos de esta forma adquieren un dinamismo que los acerca a la conversación real entre las personas. Esto a mí me gusta.
Las divagaciones y circunloquios del autor son otro de los atractivos de su prosa.
Sobre el futuro de una sociedad de espontánea convivencia pacífica que necesita muy poco de un sistema de gobierno, en la que la gente es feliz y se siente relajada y preocupada del vecino, al llegar al final sabremos lo que opina Saramago…

Es curiosa la similitud de la opinión que se vierte en esta novela con la conclusión a la que llega Ti Noel en “El reino de este mundo” de Alejo Carpentier. En Haití tras revueltas, revoluciones y conquistas a las que logra sobrevivir, este antiguo esclavo se da cuenta de que el nuevo gobierno que ocupa el vacío dejado por el anterior, que a su vez sustituyó a otro y a otro… no va a mejorar su existencia sino más bien al contrario… y decide ser él mismo el rey y nombrar ministros de su gobierno a la gente que pasa a su lado por el camino.

“En aquel momento, vuelto a la condición humana, el anciano tuvo un supremo instante de lucidez. Vivió, en el espacio de un pálpito, los momentos capitales de su vida; volvió a ver a los héroes que le habían revelado la fuerza y la abundancia de sus lejanos antepasados del África, haciéndole creer en las posibles germinaciones del porvenir. Se sintió viejo de siglos incontables. Un cansancio cósmico, de planeta cargado de piedras, caía sobre sus hombros descarnados por tantos golpes, sudores y rebeldías. Ti Noel era un cuerpo de carne transcurrida… El anciano lanzó su declaración de guerra a los nuevos amos, dando orden a sus súbditos de partir al asalto de las obras insolentes de los mulatos investidos… Y desde aquella hora nadie supo más de Ti Noel ni de su casaca verde con puños de encaje salmón, salvo, tal vez, aquel buitre mojado, aprovechador de toda muerte, que esperó el sol con las alas abiertas…”

Desde que Tomas Moro nos la describió en su libro, han sido muchos los que la han perseguido o añorado

“La isla de UTOPIA se extiende unos doscientos kilómetros, y por larguísimo
espacio no se estrecha considerablemente, pero en sus extremos queda reducida
a unos cincuenta kilómetros. Dichos extremos están como torcidos, de manera
que toda la isla tiene una forma parecida a la de la luna nueva”.


Sociedad basada en la cultura y respeto a las tradiciones donde todo el mundo trabaja un horario razonable, tan apenas hay leyes ni gobernantes ni ejército,…


Fue Tierno Galván quien jaleaba a los suyos diciendo ¡no renunciéis a la utopía!

No sé pero quizás en las próximas elecciones no me quede otra alternativa que votar en blanco...