domingo, 19 de noviembre de 2017

El perdón

En Catorze.cat acabo de leer el comentario sobre el libro "El perdó" (Editorial Milenio) de Francesc Torralba. Son unas reflexiones que personalmente me han ayudado y por este motivo las comparto en esta entrada.

"El perdón nunca sucede de forma instintiva o mecánica. Es la consecuencia de un esfuerzo, de un acto decidido y reiterado de la voluntad que ha sido capaz de superar el orgullo herido. No es fácil perdonar, pero es posible ".


Muchas veces, las ofensas (creo que también es aplicable las decepciones) hieren más allá de lo visible. Hay heridas grabadas en el inconsciente que en el momento menos oportuno saltan a la vida consciente. Una ofensa mal asumida es un arma que en cualquier momento puede convertirse en mortal. Conocerse a sí mismo es saber detectar las ofensas que cuecen en el interior del ser y ser conocedor de las razones de la amargura.

El hombre más libre es el que sabe liberarse de las ofensas y vivir distendidamente la relación con los demás. Esta libertad exige una independencia interior y, sobre todo, una distancia crítica respecto del mundo. Quien, por un lado, espera mucho de los demás, quien tiene muchas expectativas en los amigos, en la pareja, en los hijos, fácilmente se ofende. Quien, por otra parte, ha aprendido a no esperar nada, a vivir sin expectativas, a aceptar lo que los demás le dan como un regalo, nunca se ofende.

El resentimiento se genera, sobre todo, entre personas que se han querido mucho y que, por algo, se han distanciado. Sólo se puede odiar si se ha estimado con firmeza. No se odia el desconocido. Es más difícil perdonar la persona amada que la que nos odia, porque la que nos odia ya entendemos que nos quiere hacer daño.

Perdonar no es aceptar, tampoco es tolerar ni hacer la vista gorda. No se puede aceptar el mal ni se puede tolerar la barbarie. Tolerarla sería ser cómplices. El perdón es consciente del daño, es sabedor del dolor que ha causado, pero sabe distinguir entre la persona y el daño que ha causado, entre el sujeto y la ofensa. Perdonar es dar una posibilidad más. Es apostar, nuevamente, por la bondad de la persona.

El ejercicio del perdón tampoco significa que no se tenga que cambiar de comportamiento. Pedir perdón, sinceramente -de corazón-, significa adoptar el compromiso interior y público no repetir nunca más aquella acción dolorosa. No es, en último término, un acto verbal, sino un compromiso de futuro que afecta a toda la persona. No es, pues, una palabra. Es un proyecto de existencia nueva. El perdón requiere, por parte de la persona ofendida, un cambio de percepción, otra manera de considerar las personas y las circunstancias que creemos que nos han causado dolor.

Paul Ricoeur considera que el amor es más fuerte que la muerte, o, dicho de otro modo, que el perdón es más fuerte que la revancha o el resentimiento. [...] Es hermoso pensar que el perdón puede más que la venganza y que, por mucho que nos empeñemos a odiar, el amor es más fuerte, más intenso y más fecundo que el odio y que, por tanto, no es una lucha entre dos principios iguales. Después de todo, el odio alimenta, sin saberlo, del amor herido, ultrajado. La misma potencia del odio proviene del amor que es, a la vez, el principio activo del perdón.

El perdón es, en último término, expresión de la libertad más sublime de la persona, porque supone su capacidad de romper la lógica de la acción y la reacción, la pasión instintiva de la venganza y trascenderla, sorprendente de esta manera, propios y extraños. Nadie sabe, de entrada, cuáles son sus límites en la capacidad de perdonar y tampoco puede aventurar que será capaz de perdonar en su vida futura.

Las llaves que abren las puertas del perdón son misteriosas. En ocasiones, la puerta mejor cerrada se abre de golpe y deja pasar el flujo de la reconciliación, religa de nuevo personas que estaban separadas por un inmenso muro. No es fácil imaginar qué puede haber propiciado ese acercamiento: Una palabra? Una imagen? La proximidad de la muerte?

domingo, 12 de noviembre de 2017

Y me dejo acariciar por la música

La música en ocasiones te acompaña, en otras te acaricia, o te inunda, o te agita en lo más hondo. Te hace feliz, te lleva de viaje por tu interior. Puede mover tu cuerpo o relajarlo en el sillón. Cuando la llamas siempre acude a tu rescate.
Hoy leo una entrevista en la que Silvia Pérez Cruz dice que escucha poca música porque le provoca torbellinos de emociones que le afectan profundamente sus sentimientos.
Esa voz cristalina que parece a punto de quebrarse solo puede ser Silvia

jueves, 2 de noviembre de 2017

Camino de Santiago. Septiembre 2017

Vivir el Camino de Santiago es fácil, sólo has de seguir la flecha amarilla. No has de tomar decisiones complejas o dolorosas, solo caminar y sentir.
Vives al dia porque el futuro no cabe en tu mochila.



"... resulta inútil enfrentarse a un problema emotivo en términos de razón,... sólo el presuntamente ilógico inconsciente sabe encontrar una respuesta adecuada"
L. Etxebarria

Podemos contar los motivos de peregrinar por el número de peregrinos que cada día discurren por el camino de Santiago. Turismo, gastronomia, reto físico, amistad y por supuesto religiosidad y fe. Yo me encontraba entre los que necesitaban mirarse por dentro y calmar algunas heridas recientes. Necesitaba más sentir con el corazón que pensar con la cabeza. Sólo tenia que reconstruir el resto de mi vida!
La dinámica del camino ayuda a este ejercicio de introspección. Empezábamos a caminar cada dia a las 8 con las primeras luces de la mañana y con el ritmo que nos marcaban las piernas avanzabamos hasta el medio día y allí donde nos cansabamos parábamos en el albergue que encontrábamos. Tras una frugal comida hacíamos la siesta y por la tarde el cansancio te provocaba un ritmo reposado que cubría la tarde como una balsa de aceite. Comprábamos lo justo para la cena y el desayuno. Nada para la mochila salvo escasos tentempies.
Un dia paramos en el Acebo, antes de Ponferrada y hicimos noche en el albergue parroquial. El hospitalero voluntario, Pedro, creaba un ambiente de grupo que nos implicó a todos en la preparación de la cena que luego fue conjunta de los 23 peregrinos que estábamos alojados esa noche. Fue casi mágico el ambiente de amistad global (un japonés, uno de Alcoi que hacia el camino alrevés, un restaurador italiano, el holandés, franceses, más italianas,... personas con las que, en los días siguientes, coincidimos con frecuencia en el camino a pesar de los diferentes rítmos de cada uno.
A partir de ese momento intentábamos buscar albergues pequeños y con cena en común y algúno encontramos. Recuerdo el de "Das Animas" en Ambasmestas, donde decidimos partir por la mitad la etapa de O Cebreiro. Un ambiente casi íntimo con un servicio muy cercano y atento por parte de Sabin y Ulrich.

La cruz de ferro
Dejé un coral blanco del Pacífico en recuerdo de un paciente que me lo regaló antes de morir. Lo hice en memoria de todos los casos en los que me ha tocado acompañar a personas en su tránsito.
Dejé una piedra de Sant Pol seguro de mi decisión de iniciar un nuevo proyecto personal.
Dejé otras dos piedras que dolieron más una era de Arenys y otra de Llançà

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz

Amor divinizado que se acerca,
Amor divinizado que se va.

Pablo Neruda

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El camino te obliga a vivir al dia. No puedes comprar comida para dos dias porque la tienes que llevar encima y no te cabe en la mochila. Por eso piensas en lo que necesitarás hoy y, como máximo, el desayuno de mañana

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La cadencia regular del caminar va entrando en tu interior desocupándolo de preocupaciones. El cansancio ayuda a que la tarde sea relajada y puedes meditar o simplememte dejar la mente en blanco.
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La vida te romperá el alma. Pero resurgirás del tiempo, Ganarás la batalla. No habrá vencedores ni vencidos,< tan solo fantasmas.
Encontrado en twiter


"Es difícil que alguien te rompa el corazón.
Casi siempre eres tú quien lo rompe
minetras tratas de meterlo a la fueza
donde bien sabes que no cabe"

Alejandroi Jodorowsky


Cuanto más aptos somos
para hacer consciente el
incosciente, más grande es
la cantidad de vida que
integramos

C Jung
(pegado en la nevera del albergue)

Y te dejé marchar


He soñado con tus manos
pintando el cielo gris
con cuidado, muy despacio
Yo mirando desde aquí
En un jardín de lagrimas, lagrimas por ti.

Hemos vivido una isla
Tanto tiempo flotando sobre el mar.
Yo te he visto, jugando con las olas
Y la arena acariciar
Yo sabía que te quería
Y te deje marchar

Yo te deje marchar,
Yo te deje marchar
Después de la última noche
Yo te deje marchar.

Soy un hombre, mi corazón se está
Desangrando
Por la ternura que se fue, la que lo mato.
Mi pelo sopla al viento
Yo canto fuerte, y lento
Canto sobre tus noches, canto sobre el sabor
De la sal en tu piel

Pero te deje marchar
Y las olas no te traerán aquí
Pero yo te esperare, en la orilla
Aunque tú no volverás jamás.

Luz Casal

martes, 23 de mayo de 2017

El baile

Nuestros cuerpos adolescentes se movían al ritmo de la orquesta en la plaza del pueblo en fiestas. Se llamaba AnaMaria y era mi tercer amor encadenado del verano, aunque ella no supiera que era la tercera ni que yo estaba perdidamente enamorado. El frescor de la noche apagaba el fuego de finales de julio y se adueñaba de la plaza, engalanada con luces y banderines. La orquesta desde un escenario algo elevado desgranaba los éxitos del momento sin solución de continuidad con temas que ya bailaban nuestros abuelos. Los efímeros roces de nuestros cuerpos desprendían chispas de pasión que en aquella época difícilmente acababan más allá del vigilado recinto donde se hacía el baile. Ensayos de conversaciones, algún intento frustrado de beso robado, risas y pavoneos. Cuando la canción acababa, espera nerviosa hasta la siguiente en la que de nuevo, ¿bailas?, y según la suerte continuaba la magia o habías de recomponer la figura para adaptarte a una nueva situación, otra chica de la que todavía no estabas enamorado.

Desde mi crónica timidez recuerdo aquellos bailes con una mezcla de desasosiego y emoción teñida del color de la nostalgia. Era el despertar del fin de mi infancia en que se abría la puerta al vacío de la edad adulta de la que aún me separaba el complejo tránsito adolescente.

Las fiestas eran el único hito de aquellos veranos interminables en que calurosos días se sucedían sin solución de continuidad. Labores agrícolas en medio de páramos de cereal dorado que se había de cosechar sin una sombra en kilómetros a la redonda. Y cuando la tarde decaía nos reuníamos los amigos en un banco cercano al de las chicas y hablábamos y gamberreábamos. En ocasiones ya bebíamos nuestras primeras “ámbar” en la taberna o en el café de la plaza. Amistad sin condiciones ni pretensiones. Imaginad, pues, lo que suponía la llegada de la fiesta a Santiago y Santa Ana, un complejo programa ¡baile y vacas! Ah! olvidaba la misa al santo patrón en la que la iglesia se llenaba como en todo el año. Esta ocasión era aprovechada por el párroco para abroncar a todos aquellos que solo pisaban el templo en tan señalado día.

Y el verano felizmente improductivo languidecía hacia septiembre y los que estudiábamos en Zaragoza hacíamos nuestras maletas para desaparecer. La luz radiante se tornaba gris en aquel colegio solo de chicos, pero eso ya es otra historia.

martes, 16 de mayo de 2017

Ferroviarias (imágenes)

Me gusta viajar en tren.

Lo hago un día a la semana desde que cambié de trabajo.

El tren mantiene la esencia y las sensaciones desde que las primeras locomotoras de vapor comenzaron a rodar sobre unos raíles. Hay más electrónica, más hidráulica, son eléctricos en su mayoría pero cuando subes percibes el olor a carbonilla, ya que, a menudo, las vías se sustentan en traviesas de madera, y el traqueteo en los cambios de aguja y en esos tramos necesitados de algo más de mantenimiento. Es cierto que la alta velocidad, tan perfecta ella, te hace olvidar que vas en tren; pero los cercanías son garantes de la esencia ferroviaria.


He de llegar con tiempo, es la única condición que pongo para disfrutar de un viaje en tren, porque las estaciones siempre me resultan inhóspitas y cuando llego a ellas se me agudiza la intranquilidad de la hora y de sacar billete. Aunque se trate de un viaje cotidiano nunca dejo atrás un cierto desasosiego hasta que me hallo sentado en el vagón.





Desde hace un tiempo el Maresme tiene tren directo a Girona; es un cercanías con aspiraciones porque supera en mucho la distancia que habitualmente tienen estas líneas. Hasta Malgrat el tren transita literalmente por la playa. Abandonas la sensación de ir en barco cuando se interna hacia la estación de Blanes y a partir de allí discurre por la campiña (casi inglesa), entre bosques y campos verdes, casas de payés, caminos y senderos. A la vez que se aleja del bullicio turístico de la costa el tren también se torna más tranquilo, conversaciones quedas entre personas endormiscadas, asientos azules y lectura. Quizás se encuentra a faltar una mayor interacción entre viajeros, no en vano son trayectos cortos de gente ocupada y casi siempre con la vista en el móvil.

El frescor de la mañana en la cara al salir a la calle estimula el paseo por las calles de Girona, al encender el ordenador nadie adivina mi viaje matinal.

domingo, 23 de abril de 2017

Decíamos ayer

Vuelvo al remanso del blog, centrifugado por la inmediatez y fugacidad de las redes sociales.
En este tiempo muchas cosas han pasado y pasan. Cambios vitales en el discurrir diario y, para retomar este espaco, sólo una primera cosa... recuerdo aquella mañana soleada de noviembre con el viento en calma, en la playa de Arenys

LAIA

martes, 15 de septiembre de 2015

Prohibido prohibir

Es en el Grau du Roi, en la Camarga francesa. Ni se puede acceder al ponton ya que es de uso exclusivo a los profesionales, ni se puede pescar...

Ya lo digo yo que el francés no se entiende. Con lo claro que se ve que es queso y ellos le dicen fromage.


Poco más tarde, en el puente giratorio que da paso al fondo del puerto, apoyado sobre otro cartel de prohibido pescar, otro menda, cigarro en boca y gorra ladeada, también pescando... era tan descarado que no me atreví a hacerle la foto, por si acaso

sábado, 12 de septiembre de 2015

S'il vous plaît serveur, où ils sont le... ?

En un bar o restaurante antes de acabar esta pregunta, el camarero ya nos responde... Al fondo a la derecha.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Lúpulo... la cosecha

Es nuestra primera experiencia en el cultivo de lúpulo.

En abril compré dos rizomas a Mas Malta, en la Fira de la cervesa d'Arenys de Mar y los plantamos en el Hort Social de Calella.

De aquellos tímidos brotes salieron dos hermosas plantas que ahora nos han dado sus flores

NUGGET
CASCADE
Las dos plantas, considerando que es su primer año, han dado un rendimiento fabuloso, con unas flores preciosas. El cascade destaca por su aroma y el nugget por su amargor...

SECADO EN HORNO, 4 horas a 65ºC