lunes, 15 de julio de 2013

Centenari Salvador Espriu. Cançó del matí encalmat

Estamos ahora conmemorando el centenario del nacimiento de Salvador Espriu, poeta muy conocido en la cultura catalana pero quizás no tanto fuera de estas tierras. Este poema es un buen ejemplo de su poesia para aquellos que no le conoceis.

DOLO BELTRAN - Cançó del matí encalmat (Centenari Salvador Espriu)

Nota: la barca "La Pinta" es de l'associació de vela llatina Bricbarca, de Vilassar de Mar

“Cançó del matí encalmat” El caminant i el mur (1954)


El sol ha anat daurant
el llarg somni de l’aigua.
Aquests ulls tan cansats
del qui arriba a la calma
han mirat, han comprès,
oblidaven.
Lluny, enllà de la mar,
se’n va anar la meva barca.
De terra endins, un cant
amb l’aire l’acompanya:
“Et perdràs pel camí
que no té mai tornada.”
Sota la llum clement
del matí, a la casa
dels morts del meu vell nom,
dic avui: “Sóc encara.”
M’adormiré demà
sense por ni recança.
I besarà l’or nou
la serenor del marbre.
Solitari, en la pau
del jardí dels cinc arbres,
he collit ja el meu temps,
la rara rosa blanca.
Cridat, ara entraré
en les fosques estances.

Traducción libre hecha por mi:

El sol ha dorado
el largo sueño del agua.
Estos ojos tan cansados
del que llega a la calma
han mirado, han comprendido,
olvidaban.
Lejos, allá de la mar,
se fue mi barca.
De tierra adentro, un canto
con el aire la acompaña:
"Te vas a perder por el camino
que no tiene nunca retorno."
Bajo la luz clemente
de la mañana, en la casa
los muertos de mi viejo nombre,
digo hoy: "Todavía estoy."
Me dormiré mañana
sin miedo ni pesar.
Y besará el oro nuevo
la serenidad del mármol.
Solitario, en la paz
del jardín de los cinco árboles,
he cosechado ya mi tiempo,
la rara rosa blanca.
Llamado, ahora entraré
en las oscuras estancias.

martes, 2 de julio de 2013

Trobada de vela llatina a Vilassar de Mar 2013

Trobada se traduce literalmente como encuentro y eso es lo que ocurrió el pasado sábado en las arenas de la playa de punta de Garbí en Vilassar. Este pueblo marinero de la costa del Maresme recuerda cada año, de la mano de los amigos de Bricbarca, cómo sus playas, actualmente repletas de turistas, eran el puerto de pescadores herederos de miles de años de historia.

Los tripulantes de la Massagran participamos de estas horas de encuentro entre amigos y os podemos explicar cómo las barcas, con el hierro a popa y la proa enganchada a la arena, se amarraron a las estacas de la playa. También podemos contar cómo fue la subasta de pescado a la manera de antes y, como no, el bautizo de la Carme i Geni y de la Pinya de Rosa IV. Un día espléndido que hemos de agradecer a la ilusión y el trabajo de Bricbarca.


La Massagran con el resto de las barcas en Vilassar

Pero en la Massagran pasaron más cosas que marcaron este día con especial acento.
Por la mañana navegábamos ciñendo con la vela mayor y la pollacra (ver la figura más abajo), ayudados con una punta de gas en el motor para poder salvar la boya de entrada a la playa. Nuestro rumbo era paralelo a la costa a menos de una milla de ésta. Hay que explicar que el ruido del solé de 17 caballos lo inunda todo y las conversaciones se ahogan si no fuerzas la voz. Aún así oímos unos gritos que venían del mar. Tres personas una milla mar adentro parecían estar sobre unas tablas de surf de esas que ahora están de moda con remos. La primera impresión es que se gritaban entre ellos en algún juego veraniego. Al pasar un par de minutos de nuevo gritos y esta vez los tres estaban nadando y ni rastro de las supuestas tablas. Bajamos rápidamente velas y nos dirigimos a ellos a toda máquina (ya os he dicho antes que nuestro motor es de 17 cv: a toda marcha no pasamos de los cinco nudos que es menos de 10 km/h). Al llegar a su posición les arrojamos nuestros chalecos salvavidas y uno tras otro los subimos a nuestra barca. El resalte a modo de peldaño de la proa ayudó lo suyo a la hora de sacarlos del agua.

Íbamos a pescar cuando el fueraborda se empezó a mover; Casi sin darnos cuenta se cayó y se fue al fondo; Nos arrancó toda la parte posterior de madera (la roda de popa) y empezó a entrar agua; En pocos minutos la barca se fue a pico.

En bañador, sin ninguna de sus pertenencias, todavía con el susto en el cuerpo empezaron a fluir sus emociones. La ilusión con la que habían comprado la barca, el nuevo motor,... solo querían pescar y disfrutar de este verano... era su primera experiencia en el mar. Otro dijo: ¡qué vergüenza cuando lleguemos a la playa!, ¡se nos van a reír todos!. Esto último no lo entendí hasta llegar a tierra cuando nos explicaron la poca experiencia de estos pobres y los numeritos que habían montado antes de conseguir separarse unos metros de la playa. El caso es que al llegar desembarcaron de un salto y desaparecieron de nuestra vista en menos de lo que canta un gallo. Ya no hemos sabido nada más de ellos.


Esquema de las velas de la Massagran

Después de esta aventura, con la Massagran amarrada, participamos de los actos de la trobada que ya se han descrito antes. Y como fin de fiesta ¡todos a navegar!.
Largamos el cabo de proa y, con el motor en marcha, cobramos el cabo del ancla hasta que la profundidad nos permitió poner el timón. Ya fuera del canal de entrada comenzamos a izar la mayor cuando... ¡la sentina está llena de aceite negro! Paramos al instante el motor (tirando del cordel que substituye al estrangulador eléctrico y que hace años que dejó de funcionar) y arrumbamos a Arenys a vela con el Garbí que nos venía casi de popa redonda. Nos pusimos a la valenciana (a la orsa llarga) y a partir de ahí: navegación tranquila. El motor ni se nos ocurrió volver a encenderlo después de ver el estropicio que una fuga de aceite en la parte alta había producido. Cuando faltaban dos millas el viento casi inexistente nos hizo sacar los remos y pasadas las cinco de la tarde llegábamos a puerto.


En popa a la valenciana: orsa llarga


La primera reflexión al vuelo es la de que hemos de ser conscientes de nuestras limitaciones cuando vamos al mar ya que se trata de un medio inhóspito y si surge algún imprevisto solo contaremos con nuestras capacidades y con aquello que llevemos preparado. En este caso se podría haber evitado el hundimiento de la barca si los tripulantes hubieran hecho sus pinitos a una distancia más cercana a la costa y se hubieran dejado aconsejar por alguien con experiencia. Otro tema es el material de seguridad claramente insuficiente: no llevaban radio ni chalecos para todos y ¡aún gracias que sabían nadar!.

Por otra parte la avería del motor nos dejó en las mismas condiciones que tenían los pescadores de nuestra costa hasta hace unos 50 o 60 años. Para ellos era el pan de cada día lo que para nosotros resultó una tarde diferente en la que no pudimos llegar a la hora de comer. Y es que la evolución que ha sufrido nuestra sociedad en los últimos 50 años ha sido de tal magnitud que ha roto con todo lo anterior. Se ha destruido en un par de generaciones una inmensa cultura de conocimiento del medio. Nuestros abuelos sabrían subsistir cultivando o pescando. La mayoría de nosotros moriríamos de hambre si cerraran los supermercados.

domingo, 30 de junio de 2013

Humor y creatividad argentinos

Desde siempre me ha encantado el humor argentino. Recuerdo cómo nos sabíamos de memoria las actuaciones de los Lutier.

Este es un programa de humor argentino que me pasó Senen.


jueves, 23 de mayo de 2013

Imogen Heap - "Just For Now"

Ella sola se hace la canción, rescato este post del 2008, entonces fue para mi todo un descubrimiento. Os la recomiendo



Hoy he ampliado un poco la visión de esta impresionante música.

Aquí nos explica cómo manejar los controles electrónicos danzando
http://www.youtube.com/embed/6btFObRRD9k

Otros ejemplos que me encantan
http://www.youtube.com/embed/pxvOxqNS7Kg?list=UUiMn-dYJ2M8MDs1Cc4cG18A
http://www.youtube.com/embed/dHk2lLaDzlM

Con Jeff Beck
http://www.youtube.com/embed/z79pgPn357g
http://www.youtube.com/embed/uuXcGHjBeac

miércoles, 22 de mayo de 2013

La Blanche

Pocos proyectos de recerca en el bachiller tienen una proyección tan clara como la que tuvo el de mi hijo: me convirtió a la religión cervecera. No es ningún sacrilegio decir eso si pensamos en esas magníficas cervezas de abadía hechas por los monjes belgas.

Pues sí, estoy a punto de abrir la primera botella de la IPA (Indian Pale Ale) que embotellé en marzo y ya he completado una nueva producción: se trata de otra novedad para mí: la blanche, cerveza de trigo al estilo belga. Haciendo un repaso he de decir que la primera experiéncia con la Cicuta Ale (el nombre inquieta algo para empezar) fue muy satisfactoria. Después probé lo mismo cambiando el lúpulo de EK Golding a Flugges y el resultado inicialmente me decepcionó algo, pero he de decir que con el paso de las semanas la cerveza acabó siendo excelente. Estoy ansioso por abrir la IPA, si sale la mitad de buena de lo que espero ya será todo un éxito. En esta imagen se puede ver la mayor parte de la ficha de producción de la blanche, según mis cálculos tiene menos alcohol que las anteriores (4,2) A diferencia de las anteriores la malta base es pilsen y se utiliza menos cantidad ya que también lleva una gran cantidad de copos de trigo.



Por cierto, vaya dias primaverales que llevamos... frío, viento, lluvia,... una gozada, aunque navegar... navegamos poco

Fotografia: pèsol

martes, 9 de abril de 2013

La marcha

Sentada en la cocina de la casa daba pequeños sorbos de café con leche con las manos entrelazadas alrededor de la taza mientras sus ojos se paseaban por la verde ladera de la montaña que se veía al otro lado del amplio ventanal. Todos, su marido y su hija, habían marchado al trabajo. Se había apagado el breve ajetreo matinal tejido de sonidos: la cafetera borboteando, tazas tintineando al encuentro de las cucharillas, voces rápidas buscando una camisa o un jersey, pasos que se alejan, el beso rápido, no te olvides de traer... y de súbito el silencio, la calma. Todavía le quedaba un rato antes de ir a la habitación de su madre para ver cómo había pasado la noche. Era entonces cuando aprovechaba su pequeño espacio en las veinticuatro horas del día. El café le gustaba un poco manchado de leche y tan apenas le ponía azúcar. La calidez de la luz de la mañana la envolvía mientras miraba por la ventana acariciando la taza.
Pasado el interludio, en un abrir y cerrar de ojos, la cocina había cobrado vida. Los cacharros del desayuno ya estaban recogidos, en el fuego hervían unas verduras para la comida y en una bandeja había dispuesto el vaso de leche caliente y un poco de pan: el desayuno de su madre.
Al final del pasillo abrió la puerta y entró en el cuarto casi a oscuras. Depositó la bandeja sobre una pequeña mesita y mientras saludaba, buenos días madre, descorrió las cortinas de la ventana y subió un poco la persiana. Los colores claros de la habitación tomaron vida, la palidez de las pinturas y de las sábanas parecían una continuación de la tez blanquecina de su madre que asomaba entre las sábanas algo desorientada; le costaba unos instantes saber qué era cada cosa que súbitamente había dibujado la luz que entraba por la ventana. Mamá, el desayuno; dijo mientras le ayudaba a incorporarse abrazándole por los hombros. Las finas manos de su madre tenían una piel transparente por la que se veían sus venas y se adivinaban los huesos. Con pulso inseguro comenzó a desayunar mientras su voz débil i entrecortada explicaba que tan apenas había descansado. Sus frases hacía tiempo que quedaban a medias mientras sus ojos se perdían inexpresivos. Una chispa de vida tornaba a ellos cada vez que su hija le hablaba, para, enseguida, volver a apagarse.
Después de la higiene de su madre y de cambiar la ropa de la cama volvió al trasiego que supone mantener una casa, siempre con el oído atento al más mínimo sonido que pudiera salir de la habitación del fondo del pasillo.
Avanzada la mañana el timbre anunció la visita del médico. En las últimas semanas era casi diaria su presencia. Qué, ¿cómo ha pasado la noche?; Parece que ha estado más tranquila, hoy hasta la veo más centrada; ¿Y la fatiga?; Solo se queja cuando le da algún ataque de tos; Bueno, en fin, veamos cómo va. El médico se sentaba al borde de la cama y tomaba la mano de la paciente entre las suyas mientras le tomaba el pulso. Umm, esto está bien, ¿ha tenido dolor?; Ella apenas contestaba mientras por unos instantes sus ojos brillaban mirando al médico, a la vez que su semblante permanecía relajado, como queriendo transmitir brevemente al doctor que ella sabía exactamente cual era su situación. Después de explorar a la paciente, el médico recogía el estetoscopio, el aparato de la presión, el saturador y cerraba el maletín con parsimonia. En el pueblo no había de correr como sus colegas de la ciudad. Tomaba de nuevo la mano de la paciente con cuidado y se despedía de la anciana. Después, ya en la puerta de la vivienda, indicaba pequeños cambios en el tratamiento a la hija que le acompañaba para despedirse. ¿Cómo la ve hoy doctor?; Bueno, parece que su situación es estable; Pero ¿qué cree que puede pasar?; Ya sabes que el diagnóstico que nos dieron en el hospital; Sí, pero cómo pueden ir las cosas. Fue entonces cuando el llanto ahogó sus palabras, la idea de la muerte de su madre se hacía cada vez más presente. El médico le asió del antebrazo mientras le decía: Vamos, vamos... nos hemos de concentrar en disminuir su malestar y dolor, por eso es importante que sigas las instrucciones que repasasteis con la enfermera ayer; Sí, la verdad es que le alivian mucho; Y no olvides el calmante aunque no se queje y lo más importante ya lo estás haciendo: sencillamente es estar con ella; No se imagina doctor... aunque no lo crea, es que me hace tanta compañía!.

Pocos días después suavemente dejó de respirar y la palidez se adueñó de su semblante que no dejó de transmitir paz en el tránsito.

Todos habían marchado al trabajo, aferrada a la taza de café miraba a través del amplio ventanal, su mirada perdida al final de la pradera verde iluminada por el brillante sol invernal. Sentada en la cocina sabía que ya no oiría las llamadas desde la habitación de su madre. Sentada en la cocina se sintió inmensamente sola.


Fotografía: pèsol

viernes, 8 de febrero de 2013

Jueves lardero, longaniza en el puchero

Acabo de hacer esta coca de llardons que era muy típica en mi pueblo (no creo que se hiciera con hojaldre) es fácil y ha salido buenísima:




Es curioso la cantidad de cosas que compartimos entre Huesca y Cataluña.