domingo, 14 de diciembre de 2008

El sardinal Sant Pau. Vela latina en Sant Pol de Mar

Hace ya un tiempo que un grupo de entusiastas de Sant Pol lucha por mantener la tradición de la vela latina en nuestra playa y nuestro mar de no hace tanto cuando hasta 60 barcas se varaban en la playa a fuerza de bueyes y sebo (la seu vara i la seu treu). La modernidad primero sustituyó los bueyes por un motor eléctrico y más tarde los barcos se fueron a la comodidad del puerto de Arenys.
La asociación “A tot drap” (a todo trapo) comenzó recuperando algunas de las barcas antiguas que quedaban en la playa cada vez en peor estado. Organizan una trobada de vela latina cada mes de julio, han arreglado la caseta del motor (única en Cataluña) y han construido un sardinal en un astillero francés que se ha terminado de marinar y aparejar aquí. Se trata de un barco construido al estilo tradicional (bien es verdad que se ha de confesar que el casco es de fibra) y aparejado con vela latina. Con una eslora de 10,5 m., la antena es de 17 m.: una pasada.
Este pasado lunes constitucional tuve la oportunidad de navegar en él. El gregal, como siempre racheado, nos hizo coger el primer rizo en puerto. Adentro aun tuvimos que coger un segundo rizo.
La maniobra era completamente nueva para mi. El día con un viento perfecto que nos llevó (según el GPS de uno de los tripulantes) hasta los 6 nudos.







jueves, 11 de diciembre de 2008

En moto

Las gotas de lluvia se unen formando pequeñas líneas que corren hacia los lados de la visera del casco empujadas con brío por el viento producido por la marcha de la moto. El fresco frío de la mañana otoñal se cuela por la barbilla y me trae hasta la nariz el aroma de lluvia y bosque húmedo. El tacto del borreguillo sobre mi cuello me hace disfrutar del calor que no deja escapar el abrigo impermeable. Pienso en la sensación cálida de las piernas bajo la mesa camilla mientras la lluvia golpea suavemente los cristales de la ventana. Un escalofrío placentero recorre mi espalda. Mientras, sigo dibujando cuidadosamente cada curva de la carretera mojada; lo último que desearía es que un resbalón rompiera este viaje mágico.
Siento el calor que me envuelve unido al frescor que llega hasta mi pituitaria. En las curvas más umbrías percibo aromas de musgo, setas, hojas mojadas. El sonido apagado del motor mezclado con el suave rumor del viento sube tímidamente a mis oídos.
Cuando llego, mientras aparco, alguien se me acerca y exclama ¡pero a quien se le ocurre ir en moto con este día de perros!.

Apenas transcurrida una semana de aquellas sensaciones, esta mañana al emprender mi viaje diario he notado el frío, era un frío de verdad, que se dejaba sentir como mordiscos en mis piernas y menos en mis brazos. Los pies han sabido mantenerse calientes mientras que las manos progresivamente se entumecían. El manto blanco de la rosada (*) cubría las hierbas interrumpiéndose bruscamente en la línea de la carretera que permanecía extremadamente seca. He superado aquellos tramos en los que ya sabía que habría hielo como en la curva de la gasolinera en la que cada invierno se salen 2 o 3 coches. Y he llegado. Es el primer día que he necesitado unos minutos del aire caliente para reaccionar antes de empezar a trabajar. Y es que ¿a quién se le ocurre ir en moto un día como hoy?

(*) La rosada tiene una traducción al català que me gusta mucho: el gebre: “quan el sol va sortir i va fondre el gebre,...” (los castellano-parlantes la han de pronunciar como yebre).

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Defensem el patrimoni de Sant Pol



El passat dilluns 10 de novembre, un grup de ciutadans i ciutadanes preocupats per l’estat de conservació del Patrimoni de Sant Pol de Mar es van reunir públicament per tal de prendre una posició activa sobre Can Busquets i el patrimoni arquitectònic i mediambiental.
El deteriorament progressiu de dos edificis emblemàtics, la masia de Can Villà i Can Busquets, ha estès la preocupació entre moltes persones que finalment s’han posat en moviment per defensar aquest patrimoni que encara que resta a mans privades el sentim com de tothom.

En el seu blog, que vol ser tan una eina de coordinació de les activitats, d’informació i arxiu podem llegir:

A Can Villà l’aspecte és trist i lamentable, indigne d’una masia del segle XVI, i és molt probable que calgui una actuació urgent per garantir l’estabilitat de l’edifici.

A Can Busquets, l’abandonament de l’edifici per part del propietari i posteriorment les successives, i en molts casos grolleres, ocupacions de la casa ha accelerat la seva degradació –i la de l’antiga masoveria- : s’hi han produït petits incendis, la coberta ha perdut la seva impermeabilitat, s’han trencat els vidres dels finestrals i el jardí i l’entorn s’ha ruderalizat, amb perill d’insalubritat pels veïns...

Els interessats trobaran més informació al blog on es poden adherir al seu manifest.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Déjala marchar.

Hoy nos acompaña un colaborador especial, es mi hermano Luis y una carta suya que fue publicada en el XL Semanal el pasado 7 de septiembre de 2008. Además le regalaron con la pluma estilográfica, y ya van dos, que distingue a la mejor carta de la semana.
Os invito a sentiros envueltos en una fina capa de melancolía. Os deseo que disfrutéis como yo lo he hecho con su lectura.


Qué gustazo estival poder saborear artículos que no hablan de crisis y que refrescan el espíritu. Hoy me he quedado con los recuerdos obsesivos que evocaba Juan Manuel de Prada en su artículo. Ese Rosebud inalcanzable de Ciudadano Kane, aquella joven que Bernstein vio de soslayo una vez y en la que nunca pudo dejar de pensar, o la recurrente Ernestina con la que el propio autor sueña a diario. Primero pienso con tristeza en la impotencia del recuerdo imposible, del ideal inalcanzable que no se puede olvidar. Es el zahir de Borges, la moneda sin valor que se convierte en el centro del universo sin saber por qué. Pero viene a mi memoria la reciente noticia de un chico que vio a la mujer ideal en el metro de Nueva York. Cometió el error de buscarla y, por culpa de la www, que todo lo puede on line, tuvo la mala suerte de encontrarla. Esa aventura ideal terminó en unos días. “Qué suerte –pensarán algunos-, haber podido darse cuenta de su error.” “Qué lástima –pienso yo-, haber perdido la oportunidad de tener su propio ideal, su zahir, para recordarlo a diario.” Si algún día tienes la fortuna de toparte con una imagen de la perfección, no intentes atraparla; déjala marchar, para así poder conservarla contigo, pura, intacta, para siempre.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Ven a conocer Sant Pol de Mar

Sant Pol de Mar, pueblo de casi cinco mil habitantes situado en la zona septentrional de la comarca del Maresme (Barcelona).
La onda expansiva de la metrópoli barcelonesa, como un alud lento pero constante ha llegado hasta estas latitudes invadiéndolo todo. Todavía quedan pueblos con núcleos diferenciados aunque no dejo de pensar en “planeta ciudad” de Star Wars.
Al inicio del curso nos abandona el aluvión de veraneantes, quizás no tan ruidosos como en los pueblos vecinos, que durante los meses estivales transforma nuestras calles y playas con sus toallas, sombrillas, flotadores y demás complementos, cubriendo todo con un manto de color tutifruti.


El diecisiete de noviembre gracias a San Acisclo y Santa Victoria, patrones de Sant Iscle de Vallalta, me correspondió un inesperado día festivo local. Todos marcharon a sus ocupaciones y me quedé saboreando el sol otoñal que entraba a raudales por la ventana de la habitación. Esta soledad inesperada me dio alas con las que me dirigí hacia la playa. Olía a mar.
Había algún que otro paseante, los más de ellos en clara edad de jubilación, incluso había gente con ropa deportiva corriendo, tendrían prisa. Uní mis pies a las huellas de las gaviotas y alargué mi caminar con paso tranquilo hasta casi tocar la vecina Calella.

La roca de los cormoranes

La playa de Calella

Tras una fugaz mirada a la larga playa que se extiende ininterrumpida hasta la desembocadura del Tordera me acerqué al faro. No sé porque me atraen los faros, quizás el mensaje de la tranquilidad del puerto seguro o el dar luz a navegantes que se debaten en medio del temporal. O su concisa y eficaz manera de comunicar.
Más arriba me encontré con las “Torretes”, ruinas de un telégrafo óptico que funcionó un corto periodo de tiempo.

Había más gente de fiesta


Faro de Calella

Les Torretes de Calella


Nuevamente en casa me introduje en la claridad de la estancia iluminada y cálida. Al sentarme mi cuerpo se aflojó y disfruté del cansancio envuelto en la brisa del mar que llenaba mis pulmones.
Mis pocas horas de soledad/libertad tocaban a su fin, pronto llegarían, comeríamos, veríamos la tele, iríamos a hacer la compra, a jugar a basquet, a hablar en inglés, a clase de música y de tenis, a...

Nota, para conocer paisajes del interior, bosques y montañas visita elebike

domingo, 16 de noviembre de 2008

Primer concierto en el blog

He de confesar que estoy un poco nervioso, no en vano es mi primer concierto en el blog. Como no podía ser de otra forma os presento a Syrinx en riguroso estreno.

Se trata de una obra solista de flauta: se interpreta sin el acompañamiento de ningún otro instrumento. Ya expliqué mas detalles de esta pieza en un artículo anterior.

Solo diré, con Gabriel Mourey, que se trata de una verdadera joya de sentimiento y emoción contenida, tristeza, belleza plástica y discreta ternura y poesía.

Deseo que, a pesar de alguna nota fallada, la disfrutéis.




Algunos detalles

En el primer compás se presenta el motivo principal que aparece en sucesivos momentos de la obra. 
En el primer encuentro con la pieza el flautista mira con preocupación los cinco bemoles (Si-Mi-La-Re-Sol) de la armadura. 
Si bien se ha de ser, como siempre, riguroso en la medida del tempo i no perder la pulsación, cuando ya te sabes la pieza y la música fluye hay muchos fragmentos en los que el flautista se siente libre de esas ataduras e insufla vida a las notas escritas en el papel.


Estos son los cuatro últimos sistemas, a partir del compás 24 la melodía toma un sentido ascendente (marcado por el regulador), hasta llegar al climax en el compás 27. A partir de aquí el dios Pan agoniza y el tema se va difuminando hasta perderse en los dos últimos compases.


viernes, 14 de noviembre de 2008

Carlo Maria Cipolla y la teoría de la estupidez

Saliendo de una reunión de vecinos he recordado un brillante ensayo de Cipolla sobre la estupidez humana. Al llegar a casa, por más que he buscado entre mis libros no lo he encontrado, quizás se lo dejé a... no recuerdo.

La red, y más concretamente wikipedia, me han dado la noticia: Carlo Maria Cipolla murió en el 2000. Lo definen como historiador económico italiano nacido en Pavía que a través de la historia económica, con un enfoque humanista de la misma, mostró un gran interés en las causas que han provocado diferentes situaciones económicas y sociales a lo largo de la historia. Fue también conocido por sus artículos sobre la superpoblación y sus ensayos sobre la estupidez.

Académico brillante escribió esta brillante ironía donde satiriza los métodos de la sociología describiendo el peor de los males de la humanidad: la estupidez humana. Cipolla exploró este controvertido tema formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso panfleto de 1988 titulado Allegro ma non troppo.

Cipolla desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia, el Complejo Militar Industrial, (MIC) o la Internacional Comunista. El grupo de los estúpidos, sin reglamentaciones, líderes o manifiestos consigue ejercer un gran efecto con una coordinación increíble.

En este libro se enuncian las leyes fundamentales de la estupidez:

  1. Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación
  2. La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona
  3. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.
  4. Las persona no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
  5. Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

El desarrollo gráfico de la tercera ley puede hacerse en dos ejes de coordenadas x, y, en el que se representa el beneficio o perjuicio de una persona al interactuar con otra. En las abscisas representaremos el beneficio (en positivo) o perjuicio (en negativo) que obtiene un individuo al relacionarse con otro. En el eje de ordenadas representamos el resultado que obtiene la otra persona.

Según las características de las personas

  1. Inteligentes: al interactuar con otra persona el inteligente obtiene beneficio a la vez que beneficia al otro.
  2. Incautos: benefician a los demás a costa de perjudicarse a sí mismos.
  3. Malvados: perjudican a los demás en beneficio propio
  4. Estúpidos: el estúpido intenta perjudicar al otro aun a expensas de sufrir también el mismo un perjuicio.

Esto nos lleva a la conclusión de que un inteligente produce siempre un beneficio neto al interactuar con otras personas y que un malvado o un incauto, si son suficientemente inteligentes, producen más beneficio que perjuicio. En cambio el balance neto de un estúpido siempre es negativo. Luego la estupidez es la auténtica lacra de la humanidad de efectos mucho más demoledores que la propia maldad.

Yo añadiría que es verdad que existen personas estúpidas, pero si nos aplicamos este análisis a nosotros mismos con honestidad, descubriremos horrorizados muchas reacciones estúpidas en nuestro devenir del dia a dia.


jueves, 13 de noviembre de 2008

Os presento a la Azumi

Hola, venía porque quería comprar una flauta travesera.
Mmm, veamos,… ¿la querías con llaves abiertas o cerradas?
Estoo,… no sabíaa,…
Tenemos modelos con las llaves alineadas o no.
Uff!. Yo,… solo sé que quiero una flauta,… creo que tendré que venir otro día.

Ya era verano, antes de acabar el curso del año 2000, cuando decidí aprender a tocar la flauta travesera. Fue una decisión rápida consecuencia de aquella sugerencia de Ignasi. El tocaba desde hacía poco el saxo y me pasó el gusanillo. 
Hace muchos años  aprendí algunos rudimentos de guitarra (hasta el Romance Anónimo o la Rue de Saint Jaques de Fosses de Moustaki) pero jamás se me había pasado por la cabeza lo de tocar un instrumento de viento. Por cierto, en francés se diferencian aquellos instrumentos que se tocan (piano, percusión, guitarra,…) de los que se hacen sonar (todos los de viento). En castellano todos se tocan.

Finalmente acabé con una Yamaha de estudiante con el cuerpo y embocadura de alpaca bañada en plata. Ah! se me olvidaba decirte que las llaves estaban alineadas (línea recta perfecta) y eran abiertas.

Tras una evolución exponencial el primer año la cosa se estancó un poco en los dos siguientes y más y más. Cuando el aburrimiento total invadió tanto al profesor como a mí decidí parar. Fue un año si dar clases a cambio de apuntarme a la banda de la escuela de música de Arenys. Para un instrumento melódico como es el caso de los de viento (solo unos pocos privilegiados son capaces de conseguir dos notas a la vez) el tocar en grupo te devuelve a la vida. 

Es una banda ecléctica, hemos llegado a tocar una pieza barroca, música de películas, rock, blues, vals, últimos éxitos del momento,… nos lo pasamos en grande.

Y volví. Sí, volví a dar clases, ahora ni la actual profesora ni yo estamos aburridos. Estoy abordando, con descaro, piezas del repertorio de todo flautista que se precie (ver syrinx) y pensé que mi poca destreza técnica, más patente en la tercera octava, podría paliarse con un nuevo instrumento. Fue entonces cuando encontré la Azumi: ¡un amor a primera vista!. Es una flauta fabricada totalmente en plata Britannia (salvo los platillos que son de níquel) con una pata de si y que tiene un sonido más brillante y más fácil de obtener en la tercera octava.

Ahora ya no tengo excusa, si me sale algo mal es que la he pifiado.


Hola, venía porque quería comprar una flauta travesera.
Mmm, veamos,… ¿la querías con llaves abiertas o cerradas?
Con llaves abiertas. También quiero que tenga el mecanismo del Mi partido.
Muy bien, tenemos modelos con las llaves alineadas o no.
Me he decidido por no alineadas ya que pienso que ha de ser más anatómico. Por cierto, ¿las tiene con pata de Si?
Precisamente tengo este modelo de Azumi recién llegado. ¡Lo tiene todo oiga!
¡Oh!, ¡qué maravilla! ¡La quiero!

Pata de Si

sábado, 8 de noviembre de 2008

El flautista de hojalata

La técnica de la flauta empieza con nuestro cuerpo y su actitud.
Sustentados en nuestros pies con un apoyo equilibrado entre la zona anterior del talón y las cabezas metatarso-falángicas.
Flexionamos las rodillas para sentir y hacer partícipes a nuestras piernas. Al inspirar esta flexión nos prepara para proyectar nuestro sonido hacia adelante, hacia arriba,...
Las caderas han de sincronizarse con las rodillas de forma que el tronco permanezca vertical. Si el sentido del movimiento de las piernas es hacia abajo, el del tronco es hacia arriba.
Fijémonos ahora en que nuestros hombros no se encojan hacia adelante sino que se proyecten hacia afuera transmitiendo simultáneamente una sensación que llega hasta nuestros dedos.
Es ahora el turno del atlas y axis en una rotación que "desenrosca" la cabeza hacia arriba.
Casi a la vez, soltamos las articulaciones temporomandibulares. Es imposible no bostezar.
En este momento tomamos la flauta entre nuestras manos y la llevamos a nuestros labios para obtener el primer La del día. Un poco frío al principio y algo desafinado.
Ya somos, junto a nuestra flauta, un instrumento de viento y empezamos a disfrutar.

El de aquí abajo creo que no necesita nada de lo anterior. Quizás por eso desafina que da gusto.

jueves, 30 de octubre de 2008

El Canon de Pachelbel está en todas partes...

Rob Paravonian se autodefine como friki pero tengo la impresión que es un auténtico erudito. Su ensayo sobre el Canon de Pachelbel es, sencillamente definitivo.


domingo, 26 de octubre de 2008

Italia, de la Toscana al Véneto (y cuarta parte)

Nada más llegar, se nos muestra Pisa, ciudad amable de colores pastel hecha a medida del caminante o las bicicletas. Tan apenas se ven  coches  por el centro  y los pocos que vemos lo hacen transitando a poca velocidad. Hemos pasado por una calle porticada (Oberdan) y llegamos a la plaza “dei Cabalieri”, la escuela normal es un edificio con una fachada muy llamativa por sus pinturas de más de trescientos años y el Palacio de l’Orlogio. 


Poco después, al doblar una esquina aparece la torre, seguimos y ya vemos también el Duomo y el Baptisterio: estamos en el “Campo dei Miracoli”. La visión del conjunto corta la respiración, mármol blanco sobre un tapiz verde de césped. Un gentío infinito teje un manto multicolor complementario que se introduce por cada resquicio. Chiringuitos de torres inclinadas, vendedores ambulantes empeñados en venderle a uno un Omega por 15 euros,…

Visitamos el Baptisterio, el Campo Santo y la Catedral. No quedaban horas para la torre. Con permiso de ésta diré que la catedral destaca sobre el resto. Todo es mármol blanco que alterna con el negro en los arcos recordando éstos a los de la Mezquita de Córdoba. Sobre el lujo marmóreo el Pantocrator es visible desde todos los sitios. Todo el interior es monumental como era de esperar.




¿Dónde cenar?: pizzería l’Arancio, cerca de Garibaldi. Nuestra recomendación: pizza pisana: blanca, con jamón serrano, queso curado en láminas finas y rúcula fresca, todo aliñado con vinagre de Módena. ¡Exquisita!.

Botega dei gelati, en plaza Garibaldi: helados nocturnos en el sitio de más marcha de Pisa a orillas del Arno. 




Esperando zarpar en Livorno

lunes, 20 de octubre de 2008

Italia, de la Toscana al Véneto (tercera parte)

Las islas de la laguna.

A diferencia de Venecia, unida a tierra por el largo puente de la Libertad, al resto de islas sólo se llega por barco.

Murano, plagada de tiendas. Son curiosas las verdulerías ambulantes en pequeñas barcas que ofrecen su mercancía, directa desde la huerta, a los paseantes de las orillas. Visitamos las iglesias de SS. Maria e Donato y de San Pietro Martire. Elegimos el camino sombreado de la izquierda de “Fundamenta dei Vitrai” que es la calle más pintoresca de la isla. Casas bajas a ambos lados del canal y un sinnúmero de tiendas y restaurantes.


Mazzorbo, pequeña isla unida a Burano por un puente. Tiene solo una línea de casas y lo demás parecen campos. Un matrimonio mayor regenta la “Antica Trattoria alla Maddalena”. Es un restaurante de los de “toda la vida”, aunque el precio es algo caro nos animan el pescado a la parrilla y nuestros molidos pies. Pasta con cangrejo, parrillada, helados, café y sobremesa.

Burano: nada más llegar decidimos que es nuestra isla preferida. Rosa con azulón, verde manzana, granate, azul más claro, bermellón, verde oscuro, rojo,... colores vivos que se unen en las líneas de separación de una fachada con la siguiente, sin mezclas ni difuminados. Se dibuja un mosaico con todo el arco iris. Nos perdemos por sus calles y ríos con un rosario de tiendas en las que predomina el encaje. 



Punta Sabioni, un día de playa

Una vez ubicados en la playa junto al “Chiosco al Faro”, nuestra mirada dirigida hacia el interior de la laguna nos lleva a entender mejor el conjunto de la laguna de Venecia: la tierra firme dibuja un golfo que es cerrado por el equivalente a la Manga que en este caso tiene tres salidas al mar: Chioggia, Malamoco y Lido. Así pues en la franja de tierra hay dos islas alargadas: Pellestrina y el Lido de Venecia. Nos encontramos en la Chioggia y la tierra que vemos al otro lado del canal es el Lido.

Trafico continuo de barcos de todas las dimensiones, playa de arena finísima.

Más Venecia.

El Gheto, casas de cuatro plantas por callejuelas estrechas. Largas barbas, sombreros negros, rizos que cuelgan,... inquietan un tanto.

Callejeamos por Santa Croce En el Campo Salviaté nos sentamos en una terraza junto a un canal. Café, gasatta y té frío

El Squero di Zattere, pequeña dársena en Dorsoduro. Caen las primeras gotas, lo negro del cielo nos decide a sentarnos bajo techo, ignorando su terraza bajo sombrillas nos introducimos en el comedor interior de la gelateria Nico. Cuando la tormenta amaina y se asoma el sol entre las nubes disfrutamos de una de las mejores panorámicas de Venecia: al otro lado la Guiudecca


Paseando por el Dordosduro, en Foscani frente a los bomberos, encontramos “Il Gatto Matto”: marionetas, máscaras, adornos,... una maravilla de tienda-taller.

sábado, 18 de octubre de 2008

Guernica, Picasso y Falla

La historia del hombre es una historia de guerras y de sangre. La fascinación por la guerra cala ya en los niños  que apuntando con su mano juegan a matarse con sus amigos.

La crueldad de la guerra, la muerte, los desplazados, violaciones, llanto, dolor, ... es destilada por historiadores que transforman este atroz espectáculo en páginas de nobleza, valor, conquista, ... Un clarividente Popper ya dijo el siglo pasado que la historia de la humanidad lo es del crimen y el robo en masa.

Es sobrecogedor el montaje en 3D que nos ofrece la página de Lena Gieseke sobre el Guernica de Picasso con música de Manuel de Falla (guitarra y violoncello) (haz clic aquí)


Entre violentos choques de ambición y fanatismo queda algun resquicio por el que brota la flor del vivir cotidiano. Aunque las personas que tu y yo conocemos no pasaremos a la historia.

jueves, 9 de octubre de 2008

Italia, de la Toscana al Véneto (segunda parte)

Viaje de atascos tremendos en Florencia y tremendísimos al llegar a Mestre (20 Km. de cola). Después nos enteraremos que un grave accidente había provocado el cierre de la autopista durante casi un día y lo que padecimos eran las secuelas. Aunque tarde llegamos al fin a Villa Grazia en Vía Castellana con Antonio Vivarini: TRIVIGNANO.

Se trata del núcleo más alejado del ayuntamiento de Venecia en esta carretera según nos aclara vehementemente Antonio el dueño de la casa: ¡nosotros somos Venecia!. En definitiva, estamos alojados en “el mismo Venecia”. Las conexiones con la plaza de Roma en Venecia son muy buenas ya que pasa un autobús cada media hora y que le cuesta unos 35 minutos en hacer el trayecto.

Venecia

A pesar de que era mi tercera visita a Venecia el primer paseo camino de San Marcos volvió a  sorprenderme; calles estrechas y muy estrechas, continuos puentes sobre aguas aceptablemente transparentes y ese color antiguo que lo envuelve todo: cada casa, cada iglesia, cada piedra de la calle, los carteles,… hasta el cielo es de ese color.

El transporte en barco, la mayor de las veces en vaporetto, tiene un encanto especial ya que te estás moviendo por una ciudad de calles hechas de agua. No por esto hemos de dejar de caminar por sus calles ya que a cada vuelta de esquina podemos encontrar una sorpresa en forma de plaza, callejón de escaparates artesanales o apretadas mesas de alguna terraza de un bar. En cuanto te alejas de las grandes calles y, por supuesto, de San Marcos la multitud se desvanece y vas tropezando con pequeñas plazas de las que manan continuas fuentes y que tienen un brocal de pozo en el medio.

Plaza de San Marcos. Aun sin conseguir abstraernos del tremendo gentío la inmensa belleza de la plaza provoca una sensación casi física que invade nuestro respirar, deslumbra nuestros ojos y llena nuestros oídos. Incluso Napoleón resultó conmovido cuando expresó que se trataba del salón más bello del mundo. Después de algo de cola entramos en la basílica. Nuestra espera es amenizada por el toque de las 12 del reloj de la torre y del campanile. Al entrar todo me resulta familiar y conocido, el conjunto es sobrecogedor. La luz tenue que se filtra por los ventanales exiguos descubre un espacio inmenso de arcos elevados y robustos; la bóveda central desaparece en lo alto. Poco a poco conseguimos fijarnos en los detalles: los mosaicos bizantinos de teselas doradas. No recordaba la pala de oro que es una obra de orfebrería exuberante, situada por detrás del altar mayor,  en la que está representada la Biblia entera, antiguo y nuevo testamento: oro, esmaltes y piedras preciosas.

Podría pensarse que el tráfico marítimo en Venecia ha de ser intenso y... ¡es verdad!. El Gran Canal está atestado de embarcaciones de todo tipo, tamaño y rumbo. De vez en cuando nuestro conductor toca la bocina cuando, de entre todo ese avispero, alguna embarcación despistada u obligada se acerca demasiado a nosotros. Se ven transportes de mercancías (enormes furgonetas de reparto), taxis blancos de líneas estilizadas, más vaporetti, alguna lancha y hasta góndolas que al salir de los canales pequeños han de transitar cortos trechos por el gran canal hasta llegar a sus amarres. Aparentemente el desorden es total, no se va por la izquierda ni por la derecha pero milagrosamente no hemos visto ningún abordaje.


La Guiudecca: se agradece la tranquilidad de esta isla tan cercana y a la vez tan lejana a San Marcos. Hay un par de hoteles espectaculares a los que se llega en barco por sus entradas principales al otro lado de la isla al que nos asomamos logrando ver otras islas y el Lido di Venecia

 

martes, 23 de septiembre de 2008

Italia, de la Toscana al Véneto (primera parte)

Finalmente han sido dos semanas en Italia que podría relatar día a día y casi minuto a minuto. Para eso ya tengo el cuaderno de viaje por lo que mejor pasaré todos los recuerdos, fotos, momentos,… por el alambique y destilaré lo que para mi han sido las esencias de nuestro discurrir por estas dos regiones italianas. El viaje en barco, San Gimignano, Venecia, Burano, Pisa, con esto es suficiente para explicar todo lo visto, oído, saboreado, en estos quince días italianos.

La muerte de Alicia, madre de Arancha, no por esperada dejó de suponer un golpe para todos. Finalmente hicimos el viaje según lo previsto los Subías Ginés y dos días después se unieron los Subías Rapún.

 

El barco.

El ferry de la Grimaldi que hace el trayecto Barcelona – Livorno está adecuado a un transporte en el que se combinan los pasajeros (numerosos en verano y casi inexistentes en invierno) con la carga de camiones y remolques que es la actividad predominante durante todo el año. La política de la compañía de crear unas autopistas en el mar es bien cierta ya que las 20 horas que dura el viaje equivalen a un tiempo semejante viajando por autopistas terrestres y haciendo noche en algún hotel de carretera. En cuanto a precio tampoco las diferencias son muchas y si las hay son a favor del barco.

Además de dormir tienes un montón de horas para no hacer nada, ¡es fantástico!. El buen tiempo ayudó a la sensación placentera de este nuestro primer día de vacaciones. Ya que, a diferencia del empacho de autopista, el viaje en barco ya es tiempo de vacaciones.

Características del Barco:
Nombre: FLORENCIA (Bandera Italiana)
Registro bruto: 26.000 toneladas.
Eslora: 186,4 m
Manga: 25,6 m
Velocidad crucero:22,5 nudos
91 cabinas, 2 suites, 370 camas
Restaurante, salón / bar, Club Vesubio.


Después de una noche en la que la continua vibración interfirió e algunos sueños la luz intensa que entraba por la ventana de nuestro camarote no aceleró en modo alguno nuestros despertares.

El primer café italiano es tal y como lo recordaba: crema, aroma concentrado, caliente sin quemar y un ligero punto amargo: una delicia incluso en esa pequeña taza de plástico. Por delante un completo día “sense fotre res”. Tumbados, sentados aquí y allá las horas pasan lentas, monótonas. Sobre las tres, se observan frecuentes veleros y motoras en rumbos perpendiculares al nuestro. Por una hora el teléfono nos da cobertura “Orange F”. No he visto tierra pero adivino que nos encontramos a pocas millas del extremo norte de Córcega.

Hacia las 17:30 h ¡tierra a la vista!: nuestra recalada es una isla que según el mapa de carreteras es la “Isola di Gorgona”. Tiene una cima de 255 m y su longitud calculo que debe de rondar el kilómetro.

Desembarco nocturno, ya de noche llegamos a San Gimignano.


San Gimignano.

Fueron tres noches, dos días en este pueblo que debe de resultar agobiante de visitar pero para los que nos hospedamos en él, a partir de las siete, tras la marcha de los últimos autobuses, se muestra en todo su esplendor. Tras un primer día de múltiples visitas, Siena entre otras, y de un breve descanso en el hotel, al atravesar su muralla comprendemos que lo mejor del día lo teníamos a nuestro alcance sin necesidad de kilómetros en coche. El paseo al atardecer es de esas experiencias que entran por la piel, se sienten con todo el cuerpo. Callejeando llegamos al restaurante “La Griglia” (la parrilla) y el camarero nos sentó en una mesa en la terraza exterior desde donde, sobre los tejados de esta parte del pueblo, se contemplaba una majestuosa panorámica.


La tercera noche, ya todos reunidos, una vez instalados los primos recién llegados, pertrechados de nuestras pizzas, hicimos un tentempié en la Piazzale dei Martiri di Montemaggio, a las puertas de la ciudad. Después dimos una vuelta nocturna a la ciudad y, desde la plaza de la cisterna, escuchamos el final de la ópera Carmen que se representaba en la una plaza de al lado.

Por la mañana en nuestro último día, temprano nos introducimos de nuevo por su calle central que llega hasta la plaza de la Cisterna, donde todo es tienda, heladería o bar. La Gelateria Boboli a un lado de la calle tiene unas pocas mesas y todas ellas todavía en plena sombra. Disfruté despacio del “expresso” y “aqua frizzante” revisando mis notas mientras grupos cada vez más numerosos iban llenando la calle.