Primer concierto en el blog

He de confesar que estoy un poco nervioso, no en vano es mi primer concierto en el blog. Como no podía ser de otra forma os presento a Syrinx en riguroso estreno.

Se trata de una obra solista de flauta: se interpreta sin el acompañamiento de ningún otro instrumento. Ya expliqué mas detalles de esta pieza en un artículo anterior.

Solo diré, con Gabriel Mourey, que se trata de una verdadera joya de sentimiento y emoción contenida, tristeza, belleza plástica y discreta ternura y poesía.

Deseo que, a pesar de alguna nota fallada, la disfrutéis.




Algunos detalles

En el primer compás se presenta el motivo principal que aparece en sucesivos momentos de la obra. 
En el primer encuentro con la pieza el flautista mira con preocupación los cinco bemoles (Si-Mi-La-Re-Sol) de la armadura. 
Si bien se ha de ser, como siempre, riguroso en la medida del tempo i no perder la pulsación, cuando ya te sabes la pieza y la música fluye hay muchos fragmentos en los que el flautista se siente libre de esas ataduras e insufla vida a las notas escritas en el papel.


Estos son los cuatro últimos sistemas, a partir del compás 24 la melodía toma un sentido ascendente (marcado por el regulador), hasta llegar al climax en el compás 27. A partir de aquí el dios Pan agoniza y el tema se va difuminando hasta perderse en los dos últimos compases.


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