viernes, 20 de febrero de 2009

Bachiana brasileira no. 5. Heitor Villalobos

Era nochevieja de hace bastantes años (el 86 u 87) la cena había sido escasa y esperaba, tumbado en el sofá, a que se hiciera la hora de salir de fiesta. Vivía solo en aquel minipiso de la calle Corona de Aragón y tras una leve estirada para mejorar, si eso era posible, mi ya cómoda postura presté atención a lo que decía la radio. Fin de año, momento para que todos los medios de comunicación hagan balances múltiples, del año que acaba, del siglo, del gobierno, de nuestras vidas… En aquel programa decidieron llamar a diferentes famosos para que dijesen cuál era la canción de su vida. No sé quien fue el que recomendó la bachiana núm. 5, pero el punteado de 8 violonchelos se hizo hueco en la habitación y fue entonces cuando comenzó aquella voz a discurrir suave, con un punto de pereza y calor. La calidez se sentía como un suave masaje en la espalda, la respiración se volvió lenta y fluida, nada existía salvo aquella voz. Ya no escuché nada más, media hora depués me di cuenta de que iba a llegar tarde y salí a la calle. Pocas veces una música había producido en mí una emoción tan intensa. 

La siguiente semana salí en busca del disco y me encontré con que había de hacer toda una inversión ya que las bachianas venían en triple CD: Barbara Hendricks y la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Enrique Bátiz: un auténtico lujo de versión. No he escuchado ninguna mejor.

Al leer sobre Villa-Lobos recordé su música para guitarra con la que, en mis años jóvenes, había peleado. Especialmente con el estudio número 2: arpegio duro de pelar que suena fatal a velocidad de estudiante y cuando lo oyes tocado por un maestro todas las disonancias producidas por el repetido sonar de la primera cuerda se transforman en un campanilleo precioso. Creo que la mejor versión de este estudio es la de Narciso Yepes cuando todavía tocaba la guitarra de 6 cuerdas (lo tengo en vinilo).

Heitor Villalobos nació en Río de Janeiro en 1887. Desde la infancia estudió el violonchelo, por ese motivo este instrumento está tan presente en su música. Su figura, para mi, es la personificación del optimismo y el buen vivir: son bastantes las fotos en las que se está fumando un impresionante puro o bebiendo una generosa copa de licor. Sin poder comentar detalles técnicos por mi ignorancia lo único que puedo decir es que su música está pegada al suelo y a las personas de su querido Brasil. Su admiración por el maestro, JS Bach, es el origen de las “bachianas”. Seguro que los expertos os podrán decir que hay de Bach en su obra, yo no soy capaz.

Me ha gustado esta versión de la bachiana núm. 5 en el youtube de Amel Brahim. (También está la versión de Barbara Hendricks pero con un montaje fotográfico que no pega ni con cola).


He de reconocer que la voz supera a la flauta pero esto tampoco está nada mal


domingo, 15 de febrero de 2009

Eluana

A pesar de tanto obispo, Papa y cura, Eluana ya ha abandonado el infierno y, si existe el cielo seguro que está en él.
No hay nada que contar de una historia de sobras conocida por todos pero al hilo de ella son muchas las reflexiones y las ideas que han traspasado mi mente estos días.
No entiendo por qué nadie ha de tratar de imponer su moral a los demás.
No entiendo cómo el núcleo de la Iglesia no practica la Caridad.
No entiendo que un análisis teórico ciegue a las personas hasta impedirles ver la realidad.
No entiendo qué clase de políticos y personas son aquellos que, bajo presión, olvidan los principios de convivencia en el que se sustentan las sociedades que gobiernan y se lanzan en una carrera sin sentido para que no se cumpla la ley.

Sin conocer bien a los italianos, gentes más reservadas de lo que su imagen sugiere, pienso que las imágenes que en cada telediario llegaban a nuestras casas eran representativas del ruido mediático más que del sentir de una población en la que padres, madres e hijos habrán hecho suyo el sufrimiento de Eluana y su familia.

Pido a Dios que nos salve de salvadores.

Las sociedades democráticas han de exigir a las religiones y creencias que sus particulares morales sean éticas.
La primera vez que oí está afirmación golpeó fuerte en mi cerebro y comprendí de inmediato que la tolerancia tiene unos límites impuestos por la ética.

La ética es una herramienta de análisis racional de las decisiones sobre situaciones en las que interactúan las personas.

La rama de la ética aplicada al estudio de los principios orientadores de la conducta humana en el campo biomédico es la bioética (explicaré ahora al lector que no soy ningún experto) El criterio ético fundamental que regula esta disciplina es el respeto al ser humano, a sus derechos inalienables, a su bien verdadero e integral: la dignidad de la persona.

Para analizar cualquier situación usando la bioética se siguen los cuatro principios definidos por Beauchamp y Childress:

Principio de autonomía (capacidad de decisión)
Respeto a las personas que impone la obligación de asegurar las condiciones necesarias para que actúen de forma autónoma. El consentimiento informado es la máxima expresión de este principio de autonomía. Eluana no era autónoma, en estos casos de autonomía limitada o nula es donde adquiere una importancia capital el “testamento vital” que puedes hacer ante testigos o, mejor ante notario, en previsión de cosas en las que nunca queremos pensar cuando estamos bien. En la página de la Generalitat de Catalunya se puede encontrar una guia informativa y un modelo de documento

Principio de beneficencia
Procurar el máximo de beneficio para el paciente. Las decisiones de los médicos nunca han de prevalecer sobre el principio anterior. También pueden existir conflictos con el principio de justicia que se describe más abajo.

Principio de no-maleficencia (Primum non nocere)
Lo primero es no hacer daño. El análisis de este principio va de la mano con el de beneficencia, para que prevalezca el beneficio sobre el perjuicio.

Principio de justicia
Tratar a cada uno como corresponda con la finalidad de disminuir las situaciones de desigualdad. El principio de justicia lo podemos desdoblar en dos: un principio formal (tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales) y un principio material (determinar las características relevantes para la distribución de los recursos sanitarios: necesidades personales, mérito, capacidad económica, esfuerzo personal, etc.)

En el análisis del caso de Eluana en el que ella no tiene autonomía, la familia es la que ha de tomar esas decisiones tan difíciles y dolorosas. En cuanto a beneficio y no-maleficencia en este caso está claro que, decidido quien toma la decisión es perfectamente aceptable y comprensible que tras años de coma irreversible pueda pensarse que los daños de mantener artificialmente una vida superan con creces al inexistente beneficio. Y esta decisión de la familia corroborada por la justicia italiana no tiene porque ser cuestionada ni obstaculizada por nada ni nadie, señor Berlusconi y señor Papa.

No necesitamos debates acalorados bajo los focos y las cámaras pero sí que estamos urgidos de un debate abierto de la eutanasia en nuestra sociedad. Eutanasia “sólo” significa buena muerte.

Creo que los que han tildado a la muerte de Eluana como de “asesinato abominable” habrían de ir a confesar su pecado para que Dios les perdone. Pero dudo que la contrición y el propósito de enmienda pase por mentes que tan obtusas se han mostrado.

Ahora que ya ha pasado todo, Eluana, quiero enviarte mi cariño a ti y a tus padres; estoy seguro de que a través de la red de redes (que no llegaste a conocer) te llegará, allá donde estés, mi calor y el de tantos y tantos que estamos dolidos con tu tragedia.

miércoles, 11 de febrero de 2009

La hermandad de la Buena Suerte


Es la última novela de Fernando Savater con la que ha ganado el Planeta de este año. Comencé a leerla seducido por las promesas de la contraportada: una desaparición misteriosa, un secreto de la buena suerte, dos magnates sin escrúpulos, cuatro aventureros en busca del desaparecido luchando contra los fantasmas del pasado que se enfrentan a enigmas y peligros. Un desenlace en una isla del Mediterráneo, traición, acecho de los leones. En definitiva una novela de aventuras, aliñada con gotas de metafísica y ambientada en el fascinante mundo de las carreras de caballos.

Adelanto ya mi veredicto: me ha defraudado estrepitosamente. No sé si estaba yo muy espeso o el autor era el que lo estaba. Después de párrafos leídos varias veces por confusos me encontré con unos personajes desdibujados y lejanos que en ningún caso conectaron conmigo. Narrada en tercera persona con la particularidad de que en algún capítulo toman el relevo al narrador dos de sus personajes: el profesor y el doctor, que explican historias personales que no vienen a cuento y que más parecen un relleno a una novela que apenas alcanza las 280 páginas.

En cuanto a la trama la desaparición se resuelve en dos gestiones de los “aventureros” que ya adivinan directamente dónde está el jockey se va a buscarlo, tiros y colorín colorado este cuento se ha acabado.

No acierto a entender que la Hermandad de la Buena Suerte, escasamente descrita en medio capítulo llegue a dar título a la novela.

Sí doy fe de esas gotas de metafísica con las que Fernando Savater salpica el texto como la afirmación de Pascal: “la sencilla verdad es que todos los seres humanos estamos un poco chalados y hasta no estarlo es una forma especial de chaladura también”.
También me gustó la explicación de los orígenes de la palabra azar:
La palabra “azar” viene del árabe. Unos dicen que su origen es el nombre del castillo Hasart, que allá por el siglo XII se elevaba en algún lugar de Siria, cerca de Alepo. Los castellanos debían de ser gente muy aficionada a juegos y apuestas... Vamos, digo yo, porque en realidad sólo conozco el nombre del lugar. Claro que no faltan quienes suponen que la etimología de la palabra hay que buscarla en otro término arábigo, al sar, que significa “el dado”. De modo que vale la conjetura de que en el castillo de Hasart se jugaba a los dados y así todos contentos.

Muy acertadas por vividas en primera persona del escritor son las descripciones de las etapas de la vida del hombre y la salud:
Yo creo que hasta los treinta años, más o menos, los humanos somos capaces de vivir a nuestro aire porque la naturaleza cuida de nosotros. El niño puede saltar, trepar o meterse en agua helada para experimentar qué se siente, el adolescente y el joven pueden comer basura, emborracharse, tomar todo tipo de sustancias nocivas, bailar hasta le extenuación en cuchitriles mal ventilados o pasarse las noches sin dormir: de igual, la naturaleza nos tiene a su cargo, repara los daños, minimiza los riesgos... A partir de los treinta el panorama comienza a cambiar, la naturaleza nos atiende con mayor desgana y racanería... Pero de los cuarenta en adelante, la madrastra Natura nos abandona por completo y se muestra indiferente a nuestras cuitas. Según refieren los que han llegado hasta viejos a pesar de todo, de los sesenta para arriba –es decir, para abajo- la naturaleza se vuelve francamente hostil y nos persigue con todo tipo de trampas o dolencias...
Esta última frase se la han contado porque Fernando Savater justo llega a los 60 según veo en sus datos biográficos.

También nos habla del amor entre los de su quinta a través de un breve personaje, la soprano Siempreviva :
Con la edad, el amor es ya como el mar en invierno. Una vuelve a visitar en febrero la playa en la que tanto disfrutamos el pasado agosto, el día está clara, despejado, tenemos toda la playa vacía para nosotros y el mar, en calma nos invita a los placeres estivales. Una se descalza y nota la arena súbitamente fría, inesperadamente fría.

Y digo yo, si eres friolera ¿qué necesidad tienes de descalzarse en invierno en la playa?

martes, 10 de febrero de 2009

El vuelo del hombre

El deporte aventura lo invade todo, gentes que se tiran desde un puente con una pierna agarrada a una cuerda, esquiadores descendiendo por precipicios cuya pendiente tan apenas les deja tocar la nieve, escaladores que llegados a la cima se calzan un parapente y bajan la montaña volando, o subidos en un globo hacen desde arriba caida libre con paracaidas.

También son muy frecuentes las aventuras de documental en las que se llega a sitios increibles, todo naturaleza salvaje, en las que apenas se intuye que tras la cámara hay un potente equipo rodeado de gpeses, helicópteros de apoyo, comida, cama caliente y demás cosas aventureras.

Nunca he llegado a entender el calificativo de aventura a estas actividades circenses al aire libre. Para mi aventura es iniciar un viaje en el que una gran parte de lo que sucederá es desconocido y fuera de control. Buscar el nacimiento del Nilo sin tener mapa alguno, zarpar de Palos rumbo a las Indias sin saber si el mar se acabará en una gran catarata, navegar como ¡oh petrel! en un velero sin motor y con poca experiencia marinera. A parte de estas "grandes aventuras" todos tenemos las nuestras más pequeñas en nuestra vida cotidiana, el ver nacer y crecer a tus hijos es, sin duda, una de las mayores que vivimos las personas "normales". El afrontar la vida con verdad también nos depara momentos de aventura incuestionable.

Dicho lo cual he de afirmar sin rodeos que los hombres voladores de este video realmente me han impresionado.



wingsuit base jumping from Ali on Vimeo.

jueves, 5 de febrero de 2009

La riera de la Vallalta


Ver mapa más grande

Con las lluvias del invierno la riera de Vallalta vuelve a ser el río que fue, recordando cómo poco a poco sus aguas menguaron a la vez que lo hacían los bosques del Montnegre.

Durante semanas, a veces meses o días, renace el caudal, casi siempre calmo, discurriendo entre alamedas que unen pueblos llamados como él o como ella: de la Vallalta.

Inicia su camino hacia el mar en el alto de Collsacreu, como torrent de l’Aigua i es entre Ca l‘Oliver i Can Vallalta donde ya se le llama por su nombre; aguas abajo rodea Sant Iscle y llega al antiguo molino del que queda el edificio de piedra convertido desde hace años en restaurante: “El molí”. Sigue umbría acompañada de la carretera hasta llegar a Sant Cebrià. Hay quien dice que el actual pueblo era una enorme laguna que desapareció bajo los sedimentos que produjo la tala de árboles a partir de la Edad Media.

Más abajo de Sant Cebrià el valle se abre y con mínimas pendientes se dirige hacia el mar.

Los de Sant Pol le cambian el nombre a la Vallalta y la hacen suya: es la riera de Sant Pol. Mil años antes, el Maresme apenas habitado era un tupido bosque y el mar entraba casi dos kilómetros formando un puerto natural, Can Roca era un desembarcadero ideal al abrigo de las inclemencias del tiempo.

Hay algunos lugares de la tierra que tienen alma, lo notas por una sensación, casi física, de calma y de paz. La riera de la Vallalta tiene la suya en esa pequeña alameda camino de Sant Iscle donde la carretera consigue enderezarse dejando entrar algunos rayos de sol incluso en invierno y con el puente, ya casi al final, que con el paso de los años ha adquirido un color verdoso. Cada día paso por ese sitio y cada día tengo este sentimiento renovado como si se tratara de la primera vez. El Montnegre tiene otro lugar mágico que es Sant Martí; la primera vez que fui lo sentí, también de inmediato, como cuando descubrí la ermita de El Run, cerca de Castejón de Sos en Huesca: fue mi primer descubrimiento. Entre paréntesis mencionar la riqueza natural de la sierra del Montnegre, algunos de cuyos paseos encontramos en el incipiente blog de eleBIKE50




Después de su recorrido intimista la riera llega al Mar donde los colores mediterráneos colorean el paisaje. En su fuerza juvenil se abre camino entre las arenas de la playa rompiendo la mordaza que los temporales de levante imponen en su desembocadura.


martes, 3 de febrero de 2009

El origen de las cosas

La sociedad en la que el ciudadano ha ascendido al estatus de "consumidor" o cliente ha sido drásticamente golpeada por la crisis. Vivíamos en la cresta de la ola ajenos a las consecuencias de un consumo irresponsable y destructivo. Ahora todavía sentimos como una tragedia que sólo se vendan los coches que estrictamente necesitamos, o que las casas ya no las compren aquellos que no las querían para vivir. Todavía no nos entra en la cabeza que no tiene sentido que una empresa solo es rentable si cada vez gana más y más; que la economía se apoye en el paradigma del crecimiento sostenido.
Los poderosos, dueños de casi todo, se parapetan seguros mirando cómo los de a pie, los que siempre pagan el pato se queden en el paro y no llegan a fin de mes porque tienen que seguir pagando sus créditos e hipotecas obtenidos en la época febril. Y, como explica este vídeo, los gobiernos investidos de una dialéctica social en realidad se arrodillan ante los banqueros para abrillantar sus inmaculados zapatos.
Lo curioso de este vídeo y de muchos otros es que no son de ahora sino de hace más de un año.