jueves, 5 de febrero de 2009

La riera de la Vallalta


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Con las lluvias del invierno la riera de Vallalta vuelve a ser el río que fue, recordando cómo poco a poco sus aguas menguaron a la vez que lo hacían los bosques del Montnegre.

Durante semanas, a veces meses o días, renace el caudal, casi siempre calmo, discurriendo entre alamedas que unen pueblos llamados como él o como ella: de la Vallalta.

Inicia su camino hacia el mar en el alto de Collsacreu, como torrent de l’Aigua i es entre Ca l‘Oliver i Can Vallalta donde ya se le llama por su nombre; aguas abajo rodea Sant Iscle y llega al antiguo molino del que queda el edificio de piedra convertido desde hace años en restaurante: “El molí”. Sigue umbría acompañada de la carretera hasta llegar a Sant Cebrià. Hay quien dice que el actual pueblo era una enorme laguna que desapareció bajo los sedimentos que produjo la tala de árboles a partir de la Edad Media.

Más abajo de Sant Cebrià el valle se abre y con mínimas pendientes se dirige hacia el mar.

Los de Sant Pol le cambian el nombre a la Vallalta y la hacen suya: es la riera de Sant Pol. Mil años antes, el Maresme apenas habitado era un tupido bosque y el mar entraba casi dos kilómetros formando un puerto natural, Can Roca era un desembarcadero ideal al abrigo de las inclemencias del tiempo.

Hay algunos lugares de la tierra que tienen alma, lo notas por una sensación, casi física, de calma y de paz. La riera de la Vallalta tiene la suya en esa pequeña alameda camino de Sant Iscle donde la carretera consigue enderezarse dejando entrar algunos rayos de sol incluso en invierno y con el puente, ya casi al final, que con el paso de los años ha adquirido un color verdoso. Cada día paso por ese sitio y cada día tengo este sentimiento renovado como si se tratara de la primera vez. El Montnegre tiene otro lugar mágico que es Sant Martí; la primera vez que fui lo sentí, también de inmediato, como cuando descubrí la ermita de El Run, cerca de Castejón de Sos en Huesca: fue mi primer descubrimiento. Entre paréntesis mencionar la riqueza natural de la sierra del Montnegre, algunos de cuyos paseos encontramos en el incipiente blog de eleBIKE50




Después de su recorrido intimista la riera llega al Mar donde los colores mediterráneos colorean el paisaje. En su fuerza juvenil se abre camino entre las arenas de la playa rompiendo la mordaza que los temporales de levante imponen en su desembocadura.


5 comentarios:

Senén dijo...

Buenísimos estos artículos donde se intenta volver a conocer lo que ha desaparecido. Como el mar llegando a Can Roc. En Montevideo hay una foto de època tomada en el cruce de la avenida 18 de Julio - la principal - y la calle Paraguay - pleno centro. En esa toma de fines del siglo XIX se ve a no mas de 200 mts. el agua del rio. Ahora la costa del rio está a mas de 2 kms. de esa zona. Cosa que a mi me costó creer y a los mas chicos les parece increible.
Muy buen aporte. Y debo confesar que esa carretera hasta Sant Iscle realmente tiene algo de mágico, quizás uno inconcientemente vuelve a los viejos cuentos que escuchó de niños, con bosques con sus hadas y sus duendes, quien sabe. En la rotonda de Sant Cebriá cuando uno sale de la autopista viniendo de Calella en ocasiones me pareció ver hadas en las esquinas y después me acerqué y vi que no eran hadas y se cotizaban demasiado alto pa la merca que se podía observar. Pero igual no hay que olvidar los sueños.
Saludos amigo

Pèsol dijo...

Sénen, buscaste muy cerca. Si penetras en el bosque seguro que las verás. Te has de fijar bien porque no destacan entre los arbustos. Las llaman "Dones d'Aigua" y están allí desde la noche de los tiempos, cuando nuestros abuelos bailaban alrededor de los dólmenes neolíticos.

Senén dijo...

Estimado amigo, estas hadas a las que yo me refería seguramente en la épocas en que los abuelos bailaban junto a los dólmenes cobraban en Dracmas. Las que yo he visto creo que eran hadas muy necesitadas "d´aigua" justamente, y eso que no llegué a intimar porque estas cosas de magia me ponen nervioso. Me llamó la atención porque siendo elementos celtas seguramente, ellas tenían un acento sudamericano inconfundible, otra prueba que mucho antes de Colón ya existió intercambio de "mercaderias" de un continente a otro. Seguro Olaf el Vikingo no era tan santo y su fortuna tiene raices oscuras. Mirando las hadas y los duendes, poco antes del último puentecito antes de llegar a Sant Iscle mientras mi mirada intentaba - como tu me decías - penetrar en el bosque para verlas, fue que tuve esa experiencia vital de la que recuerdo un camión grande y luego desperté en la ambulancia que me llevaba a Calella. Los duendes de amarillo brillante me decían: "Serás pelotudo, no soy un duende, me llamo Adrian y soy paramédico joder!".
En fin, cosas vederes Sancho. Dicen que no existen, pero que las hay las hay...

Se cuida
Senén

Senén dijo...

Por cierto, lo olvidé en el otro comentario. ¿Que sabe de las ruinas romanas que se ven de la autopista? Un paciente me dice que ha llegado a ver restos y que asegura que cuando hicieron alguna de las casas de por alli ocultaron los hallazgos de ruinas para que no les pararan la obra. Destrozaron muchos restos arquelógicos, ingluso este amigo tiene unas tejas romanas y un resto de ánfora que consiguió. Estoy viendo para comprar un detector de metales y un dia meterme a caminar por alli, quien le diga no encontramos alguna moneda de época, algún busto romano, algun cuidador de los restos arquéológicos, alguna carcel en Barcelona... uno nunca sabe.
Se cuida

Senén

Pèsol dijo...

Hola Senén, desconocía que las hadas hablasen tanto y en tantos idiomas. De tus escritos y tu sabiduría siempre aprendo: ¡no hay que soltar las manos del volante y la mirada siempre en la carretera!. Respecto a las ruinas romanas de Sant Pol te diré que aunque en muchos sitios las llaman "castrum" no tienen nada que ver con lo militar sino que se trataban de una explotación agrícola. Hace unos años la empresa que construyó la autopista las limpió y durante un tiempo pudieron disfrutarse. En elebike
http://elebike50.blogspot.com/2008/10/sant-pol-mor-runes-romanes-sant-cebri.html
Puedes ver unas fotos de mis hijos de pequeños metidos en unos recipientes de cerámica enterrados en el suelo. El día que quieras nos damos un paseo y lo vemos.
Saludos y recuerda: la mirada siempre al frente