domingo, 14 de diciembre de 2008

El sardinal Sant Pau. Vela latina en Sant Pol de Mar

Hace ya un tiempo que un grupo de entusiastas de Sant Pol lucha por mantener la tradición de la vela latina en nuestra playa y nuestro mar de no hace tanto cuando hasta 60 barcas se varaban en la playa a fuerza de bueyes y sebo (la seu vara i la seu treu). La modernidad primero sustituyó los bueyes por un motor eléctrico y más tarde los barcos se fueron a la comodidad del puerto de Arenys.
La asociación “A tot drap” (a todo trapo) comenzó recuperando algunas de las barcas antiguas que quedaban en la playa cada vez en peor estado. Organizan una trobada de vela latina cada mes de julio, han arreglado la caseta del motor (única en Cataluña) y han construido un sardinal en un astillero francés que se ha terminado de marinar y aparejar aquí. Se trata de un barco construido al estilo tradicional (bien es verdad que se ha de confesar que el casco es de fibra) y aparejado con vela latina. Con una eslora de 10,5 m., la antena es de 17 m.: una pasada.
Este pasado lunes constitucional tuve la oportunidad de navegar en él. El gregal, como siempre racheado, nos hizo coger el primer rizo en puerto. Adentro aun tuvimos que coger un segundo rizo.
La maniobra era completamente nueva para mi. El día con un viento perfecto que nos llevó (según el GPS de uno de los tripulantes) hasta los 6 nudos.







jueves, 11 de diciembre de 2008

En moto

Las gotas de lluvia se unen formando pequeñas líneas que corren hacia los lados de la visera del casco empujadas con brío por el viento producido por la marcha de la moto. El fresco frío de la mañana otoñal se cuela por la barbilla y me trae hasta la nariz el aroma de lluvia y bosque húmedo. El tacto del borreguillo sobre mi cuello me hace disfrutar del calor que no deja escapar el abrigo impermeable. Pienso en la sensación cálida de las piernas bajo la mesa camilla mientras la lluvia golpea suavemente los cristales de la ventana. Un escalofrío placentero recorre mi espalda. Mientras, sigo dibujando cuidadosamente cada curva de la carretera mojada; lo último que desearía es que un resbalón rompiera este viaje mágico.
Siento el calor que me envuelve unido al frescor que llega hasta mi pituitaria. En las curvas más umbrías percibo aromas de musgo, setas, hojas mojadas. El sonido apagado del motor mezclado con el suave rumor del viento sube tímidamente a mis oídos.
Cuando llego, mientras aparco, alguien se me acerca y exclama ¡pero a quien se le ocurre ir en moto con este día de perros!.

Apenas transcurrida una semana de aquellas sensaciones, esta mañana al emprender mi viaje diario he notado el frío, era un frío de verdad, que se dejaba sentir como mordiscos en mis piernas y menos en mis brazos. Los pies han sabido mantenerse calientes mientras que las manos progresivamente se entumecían. El manto blanco de la rosada (*) cubría las hierbas interrumpiéndose bruscamente en la línea de la carretera que permanecía extremadamente seca. He superado aquellos tramos en los que ya sabía que habría hielo como en la curva de la gasolinera en la que cada invierno se salen 2 o 3 coches. Y he llegado. Es el primer día que he necesitado unos minutos del aire caliente para reaccionar antes de empezar a trabajar. Y es que ¿a quién se le ocurre ir en moto un día como hoy?

(*) La rosada tiene una traducción al català que me gusta mucho: el gebre: “quan el sol va sortir i va fondre el gebre,...” (los castellano-parlantes la han de pronunciar como yebre).

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Defensem el patrimoni de Sant Pol



El passat dilluns 10 de novembre, un grup de ciutadans i ciutadanes preocupats per l’estat de conservació del Patrimoni de Sant Pol de Mar es van reunir públicament per tal de prendre una posició activa sobre Can Busquets i el patrimoni arquitectònic i mediambiental.
El deteriorament progressiu de dos edificis emblemàtics, la masia de Can Villà i Can Busquets, ha estès la preocupació entre moltes persones que finalment s’han posat en moviment per defensar aquest patrimoni que encara que resta a mans privades el sentim com de tothom.

En el seu blog, que vol ser tan una eina de coordinació de les activitats, d’informació i arxiu podem llegir:

A Can Villà l’aspecte és trist i lamentable, indigne d’una masia del segle XVI, i és molt probable que calgui una actuació urgent per garantir l’estabilitat de l’edifici.

A Can Busquets, l’abandonament de l’edifici per part del propietari i posteriorment les successives, i en molts casos grolleres, ocupacions de la casa ha accelerat la seva degradació –i la de l’antiga masoveria- : s’hi han produït petits incendis, la coberta ha perdut la seva impermeabilitat, s’han trencat els vidres dels finestrals i el jardí i l’entorn s’ha ruderalizat, amb perill d’insalubritat pels veïns...

Els interessats trobaran més informació al blog on es poden adherir al seu manifest.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Déjala marchar.

Hoy nos acompaña un colaborador especial, es mi hermano Luis y una carta suya que fue publicada en el XL Semanal el pasado 7 de septiembre de 2008. Además le regalaron con la pluma estilográfica, y ya van dos, que distingue a la mejor carta de la semana.
Os invito a sentiros envueltos en una fina capa de melancolía. Os deseo que disfrutéis como yo lo he hecho con su lectura.


Qué gustazo estival poder saborear artículos que no hablan de crisis y que refrescan el espíritu. Hoy me he quedado con los recuerdos obsesivos que evocaba Juan Manuel de Prada en su artículo. Ese Rosebud inalcanzable de Ciudadano Kane, aquella joven que Bernstein vio de soslayo una vez y en la que nunca pudo dejar de pensar, o la recurrente Ernestina con la que el propio autor sueña a diario. Primero pienso con tristeza en la impotencia del recuerdo imposible, del ideal inalcanzable que no se puede olvidar. Es el zahir de Borges, la moneda sin valor que se convierte en el centro del universo sin saber por qué. Pero viene a mi memoria la reciente noticia de un chico que vio a la mujer ideal en el metro de Nueva York. Cometió el error de buscarla y, por culpa de la www, que todo lo puede on line, tuvo la mala suerte de encontrarla. Esa aventura ideal terminó en unos días. “Qué suerte –pensarán algunos-, haber podido darse cuenta de su error.” “Qué lástima –pienso yo-, haber perdido la oportunidad de tener su propio ideal, su zahir, para recordarlo a diario.” Si algún día tienes la fortuna de toparte con una imagen de la perfección, no intentes atraparla; déjala marchar, para así poder conservarla contigo, pura, intacta, para siempre.