Farinetas

Recuerdo la casa de mi abuela Maria, la casa de mi madre Aurora y la mía, todas la misma, en los tiempos en que el tío Isidro con su carro y su burro iba al campo y en el corral había gallinas, conejos, el cerdo e incluso, a veces, palomas y codornices. Una gran parte de los alimentos que comíamos se habían cultivado o criado en casa. Las hortalizas de la huerta, los higos, los alberges (albaricoques), los huevos, el pollo (me especialicé en algunas matanzas como ayudante de mi madre)... conocíamos bien lo que llegaba a nuestros platos. Ya, lejos de la posguerra, no se cocía el pan en casa y en las tiendas se encontraba casi de todo.

El progreso hizo imposible que lo escaso de nuestra tierra pudiera mantenernos por lo que nuestros caminos profesionales traspasaron los lindes agrícolas, los cultivos se limitaron al cereal y poco a poco se fue despoblando el corral; ahora es un jardín.

He perdido una gran parte de la cultura familiar: no sabría cultivar un huerto, ni criar unos conejos, ni hacer pan...

Cuando empujo el carro por los pasillos del supermercado sé que nadie de los que me rodean sobreviviría si un día se acabaran los suministros envueltos en celofán a los que estamos acostumbrados. Los días que pienso así llego a casa con una compra más voluminosa y la despensa abarrotada me lanza un mensaje tranquilizador: ¡hoy te has pasado! Y recuerdo aquellos platos que se hicieron antiguos: las tortas de masa, las farinetas, la fritada con caracoles (no me gustaba nada), la sangre de pollo frita con cebolla, el pastel de liebre, el mondongo, los orejones,...

He recuperado alguna de aquellas recetas y de vez en cuando en casa tenemos algún plato de aquellos de la abuela. A mí me saben a gloria y a mis hijos... también.

Os invito a farinetas:

Ingredientes:

Agua: 200 cc. por ración

Harina de maíz: 3 cucharadas soperas rasas por ración.

Pan para freír.

Aceite, sal y azúcar.

Elaboración:

Cortar el pan en trozos pequeños y freírlo. Reservar en un plato.

Disolver en la mitad del agua la harina de maíz con cuidado de que no se formen grumos.

Poner al fuego el resto del agua con la sal y cuando hierva añadir el agua con la harina y el aceite sobrante de freír los tostones de pan.

Cocer a fuego lento dando vueltas de vez en cuando para que no se pegue durante 30 mn. La consistencia ha de ser como una natilla.

Servir en platos hondos, añadir los tostones de pan frito y espolvorear de azúcar (a mi madre le gusta añadir también leche) Dejar que se enfríe un poco de forma que se haga un poco de costra... y ¡al ataque!


Por cierto, esta noche Albert me ha enviado esta foto hecha desde su terraza con el telescopio. Yo alucino

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