viernes, 27 de marzo de 2009

Farinetas

Recuerdo la casa de mi abuela Maria, la casa de mi madre Aurora y la mía, todas la misma, en los tiempos en que el tío Isidro con su carro y su burro iba al campo y en el corral había gallinas, conejos, el cerdo e incluso, a veces, palomas y codornices. Una gran parte de los alimentos que comíamos se habían cultivado o criado en casa. Las hortalizas de la huerta, los higos, los alberges (albaricoques), los huevos, el pollo (me especialicé en algunas matanzas como ayudante de mi madre)... conocíamos bien lo que llegaba a nuestros platos. Ya, lejos de la posguerra, no se cocía el pan en casa y en las tiendas se encontraba casi de todo.

El progreso hizo imposible que lo escaso de nuestra tierra pudiera mantenernos por lo que nuestros caminos profesionales traspasaron los lindes agrícolas, los cultivos se limitaron al cereal y poco a poco se fue despoblando el corral; ahora es un jardín.

He perdido una gran parte de la cultura familiar: no sabría cultivar un huerto, ni criar unos conejos, ni hacer pan...

Cuando empujo el carro por los pasillos del supermercado sé que nadie de los que me rodean sobreviviría si un día se acabaran los suministros envueltos en celofán a los que estamos acostumbrados. Los días que pienso así llego a casa con una compra más voluminosa y la despensa abarrotada me lanza un mensaje tranquilizador: ¡hoy te has pasado! Y recuerdo aquellos platos que se hicieron antiguos: las tortas de masa, las farinetas, la fritada con caracoles (no me gustaba nada), la sangre de pollo frita con cebolla, el pastel de liebre, el mondongo, los orejones,...

He recuperado alguna de aquellas recetas y de vez en cuando en casa tenemos algún plato de aquellos de la abuela. A mí me saben a gloria y a mis hijos... también.

Os invito a farinetas:

Ingredientes:

Agua: 200 cc. por ración

Harina de maíz: 3 cucharadas soperas rasas por ración.

Pan para freír.

Aceite, sal y azúcar.

Elaboración:

Cortar el pan en trozos pequeños y freírlo. Reservar en un plato.

Disolver en la mitad del agua la harina de maíz con cuidado de que no se formen grumos.

Poner al fuego el resto del agua con la sal y cuando hierva añadir el agua con la harina y el aceite sobrante de freír los tostones de pan.

Cocer a fuego lento dando vueltas de vez en cuando para que no se pegue durante 30 mn. La consistencia ha de ser como una natilla.

Servir en platos hondos, añadir los tostones de pan frito y espolvorear de azúcar (a mi madre le gusta añadir también leche) Dejar que se enfríe un poco de forma que se haga un poco de costra... y ¡al ataque!


Por cierto, esta noche Albert me ha enviado esta foto hecha desde su terraza con el telescopio. Yo alucino

13 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Me ha encantado este recuerdo que has compartido con nosotros, Pesol.
Yo no he vivido eso, pero mis padres sí, y cuentan prácticamente lo mismo que tu, aunque son más mayores.
Bueno, mi padre, gallego, no pasó hambre en la postguerra. En Galicia no fue tan cruda y ellos tenían animales y una huerta enorme. Sin embargo, mi madre, castellana y con un montón de hermanos, pasaron más hambre que el perro de un ciego y nos ha contado muchas veces lo que tenían que agudizar el ingenio para buscarse la vida y comer todos los días....
Yo, si tuviera que vivir de lo que me pudiera conseguir yo misma, no me quedaría más remedio que hacerme vegetariana, porque sería incapaz de matar un animal...
Ahora voy con prisa, pero cuando pueda me pillo la receta de las farinetas.

Muchas gracias

Un beso y feliz finde

Pèsol dijo...

Hola Novicia, información adicional: se trata de una receta para la crisis ya que según mis cálculos el coste de este plato para 4 personas es de: harina de maíz 30 cts., aceite 5 cts., azúcar 5 cts. y pan 20 cts. total 60 cts (20 duros). O sea 15 cts. por barba.
Habría que sumar, claro, el consumo eléctrico o de gas...

Gemma dijo...

Bueno, ellos al principio tampoco sabían cultivar ni hacer pan, ni muchas otras tareas. Normalmente la necesidad nos hace aprender y nos lleva a veces a escenarios inimaginables donde el instinto de supervivencia nos obliga a ser primitivos de nuevo. Yo, lejos del celofán, aprendería a cultivar, a hacer pan y a cargarme al mas chico con tal de sobrevivir. Es posible que en más de una ocasión tuviera que cerrar los ojos y hacer de tripas corazón, pero ni yo ni nadie de mi família iba a morirse de hambre, eso seguro, y menos con la receta de las farinetas. -Esto me ha quedado un poco Scarlett O'Hara-
Impresionante Albert, un crack. Confieso que pensar/saber que nuestro planeta también se ve así y que encima nosotros estamos en él...que miedo, realmente desde esa prespectiva no parecemos ser nadie.
Tíenes un aire a la Sra. de la foto, los labios, si te pareces. Siempre pensé que te parecías a la parte de tu madre, no sé por qué, conjeturas de las mías...
Au revoir!

Gemma dijo...

en lugar de "prespectiva" hay que leer perspectiva.

Novicia Dalila dijo...

Gracias por la información extra, Pesol.
Ya me he copiado todo en mi libro de recetas ;)

Un beso y feliz lunes

Pèsol dijo...

Hola
Gemma, lo que pasa es que para aprender de nuevo lo aprendido en miles de años tendremos que coger algún libro.

Novicia, que te sienten bien, no las hagas muy espesas.

Besos

Gemma dijo...

¿El hombre en la prehistória tenía libros que le explicasen técnicas de cultivo, caza, pesca y/o supervivencia?
Si es así, demuéstralo.
De su presencia sólo tenemos pinturas rupestres,útiles,
fósiles...ningún documento escrito, y menos un libro de cocina. La necesidad por sobrevivir les llevó a ser cazadores, y descubrieron el fuego, no habían barbacoas con manual de instrucción. Por otro lado nuestro cráneo se supone que es más desarrollado que el de ellos, no es que lo diga yo, eso lo dicen los libros, entonces, ¿no crees que si ellos pudieron sin libros nosotros también?
Pèsol, quiero pensar que tu respuesta ha sido un anzuelo para hacerme hablar.

GEMMA dijo...

Remomemorant dies passats, està bé. "Evolucionem" i les costums i els hàbits també ho fan, n'apareixen aixi de nous substituint aquells que teníem ja fets com a nostres... És maco reviure moments passats malgrat que potser prefeririem no haver-los perdut. Gràcies per compartir aquests records tan sentits. Petons Pèsol i bon profit!

Pèsol dijo...

Hola Gemma, aunque ellos no los tenían, en realidad estaban escribiendo la historia sin letras, nosotros si que los tenemos. A lo que me refería es que si se rompe la cadena de tradición oral de padres a hijos la pérdida cultural no es del todo irreversible porque muchas de estas cosas salen en los libros. Pero mientras no los leamos seremos menos autónomos de lo que eran ellos en los aspectos relacionados con los trabajos tradicionales.

Pèsol dijo...

Hola Gemma, crec que els sabors i olors son les coses que més evocadores dels nostres records. Es con tal de no perdre’ls que he fet un petit recull d’aquestes receptes tradicionals. Altre dia us explicaré una de la meva mare que es diu “pastel de liebre”. Tindran els teus ordinadors del futur records de sabors?

Senén dijo...

Esas farinetas me hacen acordar mucho a la "polenta" que se come en el sur. Son lindos los recuerdos, indispensables, diría.

Senén dijo...

Por cierto es impresionante la toma de Saturno. Creo haber leido que cuando termine esta exposición pasaran una cantidad de años para que esté alineado de la misma forma.
Interesante

Pèsol dijo...

Hola Senén, efectivamente creo que la polenta, las gachas y las farinetas son cosas semejantes. Que te pareció la foto de mi abuela de joven?, ella fue la que me enseñó a hacerlas. Otro día haré tortas de masa.
Lo de saturno es cuestión de telescopio. Para saber eso de cuando está lejos o cerca habríamos de consultar la web planisferi.
Un abrazo