Día de lluvia


Desde la ventana

El agua cae con suavidad y resbala al otro lado del cristal.
Un escalofrío breve recorre mi espalda mientras observo, sentado con mis piernas bajo la manta, el verde húmedo del exterior.
La lluvia cala bajo mi piel invadiéndolo todo de nostalgia.
Me refugio en ese sentimiento dejando que me posea, que me acaricie.
Perdida la mirada, único destello en la quietud de mi ser.



Paseo en un día lluvioso

Camino bajo la fina lluvia de abril.
Me abrazo al abrigo que me corresponde con su calor; las gotas solo alcanzan a tocarme en la cara.
Renace el humo en la chimenea mezclando su olor al de la tierra mojada.
Pasos tranquilos sobre la tierra blanda y hierbas salpicando.
Mi cuerpo se encoge, las manos apretadas a los bolsillos.
Los pájaros dibujan sus vuelos a través de la lluvia, rápidos como queriendo llegar pronto para no mojarse.
El cielo gris se difumina en el horizonte haciéndose uno con el mar.



El riachuelo

El río seco vuelve a alegrarse con el sonido del agua.
Las hojas secas de su cauce emprenden su primer viaje marinero.
El insecto de caparazón rojo y negro se encarama a una piedra que sobresale del agua.
La pequeña rama flotante duda, se vuelve sobre si misma y continúa después su ondulante viaje.
La piedra lisa vuelve a brillar cuando el agua desvela sus colores.
Los álamos mueven sus ramas al compás del viento.
El puente de piedra observa alegre el paso del agua recordando caminantes pasados




Los dias de lluvia me mojo.

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