Hay perro

Al llegar a Asturias el paisaje impacta: igual los ríos y montañas del interior como la fuerza de su litoral. Naturaleza desbordante en bosques, riberas y costas así como en su clima de contrastes cuya luz puso en jaque a Sorolla, pintor del Mediterráneo.
Mayor impacto produce la personalidad de la gente asturiana. En cada uno de ellos adivinas esa identidad tan definida de pertenencia a un pueblo en el que historia y tradición están en el día a día. Yo definiría a este pueblo como adulto y maduro en el que “a buen entendedor pocas palabras bastan”. Esto se ejemplifica con el siguiente anuncio:


En otras latitudes la información de la existencia de perro peligroso viene siempre precedida de “CUIDADO”. Es un mensaje de los que decimos a los niños: ¡nene!, ¡ten cuidado y no metas los dedos en el enchufe!, o ¡cuida que el perro te morderá!
En cambio a la gente asturiana basta con decirles: Hay perro. El que ha puesto el cartel da por sentado que el que lo lea ya sabrá qué hacer.

Otras cosas vimos aquel día en nuestra visita a Cudillero pero ya hablaremos del curadillo otro día.

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