domingo, 28 de agosto de 2011

en pos de la libertad


Son los efectos secundarios de la reflexión serena y de la meditación. Este buen hombre ha decidido soltar lastre, cambiar de vida. Entre líneas se adivina que a poco que insista el comprador se lleva, por el mismo precio, a la suegra y a la señora. ¡Una ganga oiga!

SOÑAR
Tras la liberación os invito a soñar: sólo has de entrar en esta dirección y escribir la palabra que inspire tus sueños, puede ser un lugar, un sentimiento, un objeto... en cualquier idioma. El resultado: sorprendente.

2 comentarios:

Gemma dijo...

Yo creo que ese pack no lo venderá ni con remate final de temporada :D Si lo consigue que me lo cuente...

Y si consigue no depender de nada, que también me lo cuente :D

Lo que sí creo, es que la sensación de liberación es TOTAL cuando sueltas un lastre de esas proporciones, pero que nos guste o no, siempre dependemos de algo, aunque uno esté dispuesto a vivir debajo de un puente para no depender de nada, o casi nada...

Es inevitable no imaginar una libertad sin independencia y en realidad la independencia nos condiciona mucho.

Trabajar por ejemplo para mí es una forma de comprar independencia aunque sacrifico porciones de libertad en otro contexto, en otro sentido...es difícil que ambas se amalgamen bien...

La libertad es una utopía. Estoy de acuerdo en que siempre podemos soñarla...

Me salió un dibujo muy chulo.

Buen finde.

Pèsol dijo...

Hola Gemma, es verdad que lo de la libertad siempre es relativo pero respecto al tema de las pertenencias recuerdo una entrevista que le hicieron a Gila en la que decía que había llegado a una situación en la que no quería tener nada, ni siquiera una casa y que vivía en un hotel...
No trabajes tanto...
Un beso.