jueves, 5 de enero de 2012

Cerveza en casa

Ahora todo está en las tiendas. Si quieres pajaricos no vayas al campo, ves a la tienda.
Se expresaba con la contundencia del saber aprendido con lo años, graduado tras la barra de su bar desde que lo conocí. Recordé esta sabia reflexión el otro día empujando el carrito por los pasillos del súper mientras alargaba la mano para coger un paquete de harina. El hilo de mis pensamientos, que discurría siguiendo las estanterías multicolores a rebosar de productos, llegó por fin a una conclusión: si por cualquier motivo (esperemos que no sea la crisis) nos cerraran las tiendas la mayoría de la población, entre la que me incluyo, moriría de hambre.

A diferencia de nuestros padres o abuelos: ellos sí que saldrían adelante echando mano de un sinfín de recursos que aprendieron desde niños. Eran los tiempos de economías de subsistencia y no del actual deshago, en los que una vasta cultura amasada desde que el hombre es hombre permitía hacer cestas con mimbre, o conservar un albaricoque secándolo, o hacer embutidos de un cerdo, o una conserva de tomate, o mermeladas, o hacer pan o vino... cultivaban la tierra sin necesidad de pesticidas y pescaban con la ayuda del viento y de sus brazos. A aquello que era su día a día ahora lo re-descubrimos y decimos que es la actividad sostenible.

Lo cierto es que el torbellino del progreso ha barrido en apenas una generación todo lo que aprendimosdurante miles de años. Ahora, ni los navegantes más avezados dotados de radar y gps sabrían pescar con el aparejo del bou: una red que se arrastraba entre dos barcas de vela latina y que si no iba en la orientación correcta no pescaba. Y quién sabría trabajar la tierra con la ayuda de una mula y trillar la mies en una era. ¿Sabríamos moler el trigo con la fuerza del agua del río? ¿Quién de nosotros sabe hacer vino?.

No hablemos de esos casos extremos, bastante frecuentes, de personas que no saben ni hacerse una tortilla. Lo cierto es que hemos delegado todas estas tareas a las fábricas y mercados.

Y todo esto para llegar al hecho de que en casa me ha salido un maestro cervecero, es mi hijo que ha elaborado su primera cerveza en casa. Ha sido con la ayuda inestimable de Joan, un erudito y amante de este precioso líquido.

Una última reflexión, los productos que compramos los valoramos por su precio, en cambio el valor de lo que hacemos nosotros lo podríamos medir en nuestro tiempo y dedicación, en definitiva que un producto artesanal lleva algo de nosotros mismos en su interior. Si comparas el valor de uno y otro... no hay color y en este caso no hay sabor...

8 comentarios:

Gemma dijo...

Muy bien! ahora sólo nos falta la receta del maestro cervecero...

Y luego, saber los truquillos porque me parece que ha de tener unos cuantos...como el proceso de fermentación por ejemplo, es el que ilustra la foto?

Cambiando de producto pero siguiendo en la línea de elaboración artesanal sé de algunos que se fabrican ellos mismos el jabón para lavar la ropa, se hace con el aceite de cocinar usado...sin duda la mejor manera de reciclarlo, el proceso es curioso y el resultado no se cata pero se aprecia :D

Un día quiero hacer mi propio perfume, vi como se hacía en un documental y me pareció muy divertido y curioso...ya verás cuando saque mi fragancia...ríete de los perfumistas franceses e italianos jajaj

Pèsol dijo...

Hola, la cerveza no estará acabada hasta dentro de un par de meses ya que ha de hacer la última fermentación dentro de las botellas. En la foto las puedes ver antes de ponerles la chapa.
Lo del jabón recuerdo a mi abuela que lo hacía con la grasa del cerdo. Ahora más moderna mi madre lo hace con aceite y hay 2 sistemas uno que se hace en caliente y otro en frío. Se puede sacar jabón líquido para lavar la ropa.
También hay quien hace jabón para uso personal pero lo veo más delicado ya que se utiliza sosa cáustica...
A ver que tal se te da lo del perfume.
Besos.

Novicia Dalila dijo...

Tienes toda la razón, Pésol. La economía doméstica de subsistencia no está ni de lejos entre nuestras habilidades... Yo tengo en mi madre una gran "economista casera" y alguna que otra cosa he aprendido (mermeladas, conservas...). Bueno, sé la teoría, pero lo único que he hecho hasta ahora es membrillo :S. Bueno, y pan. También sé hacer pan, aunque de pena, pero comestible. Y también sé hacer platos ricos con las pencas de las acelgas y de los puerros, pero no tengo ni idea de hacer aceite o embutidos... ¡¡¡menos mal que no me gusta el vino¡¡¡
Enhorabuena a tu hijo y dile de mi parte que no deje de hacer esas cosas tan artesanales por si algún día puede o tiene que vivir de eso.

Un beso fuerte, Pesol y otro igual para Gemma :D

Pèsol dijo...

Lo de hacer cerveza me parece como un milagro porque, así como de pequeño había visto hacer vino en mi pueblo, la cerveza sólo la había visto en su botella y creía que era un producto puramente industrial. Ahora veo que ya los sumerios le daban al zumo de cebada... o sea que es más antigua que el vino...
Enfín que me apunto a elaborar ese líquido que produce ese placer único del "primer trago de cerveza".
Cuando consiga algo bebible quedais invitadas.
Besos

LOLI dijo...

Me puedo apuntar? Me encantaria probarlo y aprender a hacer no solo cerveza sino de todo,todo es ponerse,verdad?

Encantada de haberte conocido ;)

Pèsol dijo...

Hola Loli, bienvenida al blog. Quedas apuntada para probar la cerveza, tendremos que esperar un poco a que fermente y de este primer experimento veremos la intensidad de los dolores de barriga de los que hagamos de catavenenos.
Un beso.

LOLI dijo...

Ya sera menos,jajajaja,seguro que está riquisima ;)
UN BESO

Pèsol dijo...

Para rica la que estamos escanciando estos días. La hizo Joan y es de tipo Ale que tiene más cuerpo que las normales (lager). Ha utilizado un lúpulo que le da un sabor que recuerda a fruta tropical... una pasada